Eva, Giovanni Verga

Novela publicada en Milán en 1873. Eva es, al par de la heroína de Una pecadora (v.), una «hechicera». Pero a diferencia de aqué­lla, se gana con su trabajo de bailarina el lujo, indispensable marco para su hechizo.

Un pobre pintor, Enrico Lanti, se enamora de Eva, y ella curiosa y cautivada por el extraño carácter del artista, le corresponde, y divide su vida entre él y sus actividades profesionales; solución que, según su buen sentido libre de prejuicios, le parece mejor. Pero cuando le ve atormentado por los celos, llega a darle la gran prueba de amor de compartir la miseria con él. Eva com­prende pronto que con ello ha perdido el hechizo para su amante y entonces, sin decir nada, lo deja y vuelve a su vida equí­voca. Así Lanti padece solo en la miseria, hasta que halla su camino y conquista glo­ria y riqueza. Entonces vuelve a apoderarse de él la pasión por Eva, y como no puede recuperarla, provoca al amante de ella, le desafía y va a morir pobre y tísico, en su aldea nativa, junto a su familia desesperada.

En esta novela típica de «tran­sición», sin equilibrio e incoherente, Verga consiguió, desde luego involuntariamente, simbolizar en las figuras de los dos prota­gonistas, el contraste entre dos mentalida­des y dos opuestas fórmulas de arte. El ar­tista, romántico, retórico, lleno de idea­lismo ficticio, está todo él empapado en los defectos que caracterizan la primera manera de Verga; Eva, figura realista, con su firme buen sentido y su instintiva sen­cillez preludia ya las creaciones de un arte más maduro. A pesar de esta incoherencia fundamental, la obra atrae al lector por su giro vigoroso y casi violento y obtuvo gran éxito en Italia y en el extranjero, acaso también por el extraño sabor de aquella mezcla de realismo preciso y elocuente ro­manticismo.

E. C. Valla

Hay aquí como una lucha entre un nuevo Verga realista, y el antiguo Verga ro­mántico e idealista. Y su estilo es doble: ora sencillo, lapidario, desnudo, cándido sin aristas, ora todo hinchado, genérico, y aun a veces estrafalario. (L. Russo)