Colección de narraciones del gran escritor español publicado en 1939. Constituye todo él una elegía a la España afligida y dolorida por la guerra de 1936 a 1939.
Los españoles refugiados en París viven dolorosamente bajo el dolor de España: «Este dolor es el dolor de España». Azorín ve a sus personajes identificados con diferentes destinos y mitos del arte y de la historia, muchos de ellos representados en el Museo del Louvre. A estos personajes se les presenta Edipo, toma forma viva la Venus de Milo; otros viven el destino de Tobías, de Job, de Jacob, de San Cristóbal, de Gaiferos; uno busca ansiosamente la flor de loto; la historia bíblica de Betsabé cobra realidad a través de un cuento, etc. Ellos viven simplemente su vida, su vocación, su entusiasmo por algo.
Azorín con su minuciosa observación de la vida y de la realidad — que tan fielmente nos traduce su estilo — ha hallado los destinos trágicos y sublimes de la historia en la vida de sus personajes. En la obra abundan las descripciones de París, de paisajes, los comentarios literarios, los análisis de cuadros del Louvre, etc. Como en el milagro de la flor del cuento que cierra el volumen, también la vida — con su dolor y su alegría— es capaz de florecer en la forma de un alto destino. No falta en esta obra el tema del tiempo, simbolizado en el reloj silencioso que el autor encuentra en su habitación al llegar a París. Dentro de la obra son frecuentes los pasajes relativos a este problema: «El pasado existe. El porvenir existe también. Lo que no existe es el presente. El presente es un hilito tan sutil que cuando queremos fijarnos ya estamos del otro lado, ya estamos en lo porvenir y hemos dejado atrás lo pretérito». Estilo llano y noble en su trascendencia.
A. Comas

