Escenas de Niños, Robert Schumann

[Kinderszene]. Es­tas piezas para piano son doblemente acreedoras de su título, por la frescura de los sentimien­tos que las inspiraron y por su relativa fa­cilidad de ejecución. Las dificultades téc­nicas crecen, sin embargo, en cada uno de los trece episodios que componen la obra.

1.° «Cuentos del extranjero»; el tema, ple­no de simplicidad y de calma, se repite dos veces. Es la voz del viajero que cuenta una dulce historia en la que todo concluye bien.

2.° «Historia alegre» representa el latir del corazón de un niño que escucha un relato de aventuras y que se sobresalta al final de cada frase, hasta que aparece la tónica final que aporta una conclusión apa­ciguadora.

3.° «La gallina ciega»: una ca­rrera loca de puntillas.

4.° «Niño suplican­te»: una sonrisa mezclada de lágrimas. Un mismo tema interrogativo se repite cargándose cada vez más de matices suplicantes, para concluir en una plegaria final conmo­vedora por su ingenuidad.

5.° «Felicidad perfecta»; el total abandono de un corazón puro.

6.° «Un gran suceso»: los acordes so­lemnes evocan la emoción del niño preo­cupado por sucesos sin importancia. Este pasaje es una obra maestra de enternecido humor.

7.° «Fantasía»: este célebre frag­mento evoca el estado de ánimo de un niño perdido en sus quimeras, que se exalta poco a poco antes de sumergirse en el sue­ño.

8.° «Junto al fuego»: el niño prosigue en sus fantasías. Una larga frase se eleva, llamea y se evapora como el humo.

9.° «Caballito de juguete»: un ritmo de 3X4 evoca el galope del caballo de madera, que puntúan las síncopas.

10.° «Casi demasiado serio»: una línea melódica rota por el con­tratiempo, una respiración jadeante.

11.° «Para dar miedo»: se expone un tema lleno de misterio que se desarrolla luego breve­mente en un tono rápido y amenazador. Se repite tres veces, y cada una de ellas lleva un comentario más terrorífico.

12.° «El niño que se duerme»: Un dulce mecerse con ritmo profundo como de una respira­ción tranquila y que concluye en una tona­lidad clara de sol mayor.

13.° «El poeta habla»: Schumann comunica sus confiden­cias a un niño, en un lenguaje muy simple y con acento de emocionada sinceridad.

Las Escenas de niños (Op. 15) datan de 1838; Schumann las escribió para conme­morar el cumpleaños de su hija mayor: «son sobre todo, escribió, recuerdos para las personas que han crecido».