Epistolario de Sinesio

Formado por 156 cartas, recogidas no se sabe cuándo ni por quién, el Epistolario de Sinesio de Cirene (s. IV-V), obispo de su ciudad natal desde el año 411, es, además de un im­portante documento literario, una fuente de primer orden para el conocimiento de la nobilísima personalidad del autor, y, en general, de la cultura del período en el que el helenismo decae definitivamente. Algu­nas de las cartas están dirigidas a familia­res, como la cuarta, en la que Sinesio describe artísticamente a su hermano las peripecias de un viaje a Alejandría, otras a amigos como Pilemenes, Nicandro, Olimpio y otros, a los que Sinesio solía tener informados de su vida y sus actividades literarias y a los que, a menudo, recomien­da otros parientes y amigos necesitados de ayuda; a Hipacia, que le había guiado en su estudio de la filosofía, y a la cual se sin­tió ligado toda su vida.

La figura de Sine­sio resalta en estas páginas con viveza: aparece dotado de una nobleza, de un va­lor, de una rectitud moral verdaderamente admirables; a la vez que de gran energía y habilidad para la acción. En él, la doctrina acompañaba a las virtudes morales y a la bondad de alma, haciéndole una figura ver­daderamente notable en el momento en que la vida griega se barbarizaba, consumida por luchas estériles. En la época bizantina, las cartas de Sinesio fueron muy admiradas y tomadas como modelo de estilo epistolar: Suidas le cita en su Léxico (v.) con gran admiración y Tomás Maestro le indica como ejemplo de aticismo.

C. Schick