Entre Naranjos, Vicente Blasco Ibáñez

Novela del escritor español publicada en 1900. El joven diputado Ra­fael Brull, último descendiente de una fa­milia de caciques locales de una pequeña ciudad de la región valenciana, se enamora de Leonor Moreno, cantante famosa más que por sus éxitos teatrales por sus aven­turas amorosas y que ha regresado a su pueblo natal no se sabe bien si en busca de reposo o si en busca de nuevos amores. Al principio la primera hipótesis parece la verdadera: Leonor juega con el joven polí­tico como un tigre podría jugar con un gatito; su pasado le pesa y le enorgullece al mismo tiempo, aun cuando entre los dos no parece existir ni siquiera una afinidad física.

Después intervienen la noche valen­ciana y el perfume del azahar; la mujer fatal, la devoradora de hombres, se da cuen­ta de que el tímido provinciano posee una especie de fascinación que faltaba en su vasta serie de experiencias amorosas y con­cibe por él una auténtica pasión. El escán­dalo es grande en la pequeña ciudad; la madre de Rafael teme que la carrera polí­tica de su hijo pueda verse comprometida y, sobre todo, teme que se malogre cierto matrimonio de conveniencia que había pre­parado para el joven diputado. Los dos amantes huyen, pero muy pronto, desvane­cido el perfume del azahar, el provinciano se despierta, rebelándose, y la vampiresa, por la que han muerto príncipes y artistas, se ve abandonada por el más vulgar de sus amantes.

La trama erótica de la novela está en parte bajo la rutilante bandera del Fue­go (v.) de d’Annunzio y, en parte, bajo la de La caída del abate Mouret (v.), de Zola, por lo que se refiere a los efectos pro­vocados por la vegetación; pero este ele­mento es falso y amanerado mientras que las mejores cualidades de la novela des­cansan en la sátira de costumbres políticas que constituye el irónico fondo del artificio­so asunto.

A. R. Ferrarin