En Los trabajos y los días (v.) de Hesíodo, el primer poeta que se inspira en este mito, Prometeo se perfila con las dimensiones de un titán benéfico que anhela la liberación de los hombres, a quienes da el fuego y las artes contra la voluntad de Júpiter; éste envía a la tierra a Pandora, principio de todos los males, y castiga a Prometeo haciéndolo encadenar a una roca en el Cáucaso donde un águila le roe el hígado, que renace constantemente. Platón en el Protágoras (v.) recoge una variante del mito que señala en Prometeo el creador de la estirpe humana; además, se encuentran referencias a este héroe en las obras de Sófocles, Eurípides, hasta en Aristófanes y la comedia antigua, que lo convierte en tema de ironía. *

