Elsie Venner, Oliver Wendell Holmes

Novela del escritor nor­teamericano publicada por entregas en 1859 en el «Atlantic Monthly» con el título La historia del Profesor [The Professor´s Story] y, en volumen, con el nuevo título, en 1861. Elsie Venner, hija del viudo Dudley, rico se­ñor de provincias, tiene dieciocho años. Hermosa, no tiene amigos; hay en ella algo extraño que despierta casi un sentido de repulsión en los demás. Elsie frecuenta un instituto para señoritas, donde es llamado como profesor el joven Bernard Langdon, que a sus dotes físicas une selectas cualidades morales. Por primera vez en su vida Elsie demuestra capacidad de afecto hacia un ser humano; frecuentando con asidui­dad las lecciones, en poco tiempo la mucha­cha se enamora de Bernard.

Esto no agra­da sin embargo a su primo, Dick Venner, que vive con la esperanza de conseguir, venciendo la repulsión que Elsie le inspira, casarse con su rica prima. Dick trata incluso de matar a Langdon, pero el profesor es salvado por el criado del doctor del pue­blo. Después de esta acción Dick se ve obligado a abandonar el lugar; Elsie enfer­ma y, a consecuencia de una crisis más fuerte del misterioso mal que la atormenta, sus ojos pierden su extraño brillo y una nueva dulzura se extiende por su rostro. Pero carece ya de fuerzas y, después de besar por primera vez afectuosamente a su padre, la jovencita muere.

El «caso» de El­sie Venner, cuya extravagancia tendría que atribuirse al hecho de que, pocos meses antes de darla a luz, su madre fue mordida por una serpiente de cascabel, de modo que la criaturita vino al mundo llevando un elemento extraño a la naturaleza humana, está veladamente discutido, insinuado, de­jado adivinar, pero no queda claramente revelado hasta el final de la novela. Sin embargo, el libro no pertenece de ningún modo al género que en la misma época era cultivado con tanta maestría por Hawthorne y por Poe; Holmes, que era médico, quiso solamente acentuar la importancia del factor hereditario en la conducta humana, pero, a pesar de este objetivo accesorio, consiguió alcanzar, en notable grado, un clima de franca poesía.

G. Kraisky