El Violín, Rudolf G. Binding

[Die Geige]. Colección de novelas breves del escritor Rudolf G. Binding (1876-1938), publicada en 1913. Distintas por el argumento, el tono y la extensión, permiten observar ya, en comparación con sus restantes obras, las características de su última actividad literaria, inspirada en una tendencia a la severidad clasicizante.

El es­tilo, pese a ciertos retorcimientos, y la segu­ridad del período consiguen superar el meca­nicismo que se va descubriendo en la trama. «Los hermanos de armas» [«Die Waffenbrüder»] es, junto con Sacrificio (v.), una de las narraciones más logradas. Dos hom­bres, uno llamado Tomás, fabricante de es­padas, y el otro Daniel, maestro de armas, después de haberse unido durante la guerra en una amistad fraternal, se encuentran en un rincón provinciano. Tomás se enamora de una muchacha pero, por timidez, ruega a Daniel que vaya en su lugar a pedir su mano. La mujer, dominada por su orgullo, quiere que sea el propio enamorado quien vaya a ella, y cuando éste se decide final­mente a dar este paso se venga burlándose de él porque no ha sido capaz de ir a su habitación a pedirle un beso, ya que sabe que es difícil, casi imposible lograrlo.

Se marcha Tomás irritado y confía la respuesta a Daniel; éste quiere vengarlo y, casi sin querer, con un peligroso salto sobre un foso, consigue entrar en el dormitorio y cuando, satisfecho de haber vengado a su amigo con un beso arrancado a la fuerza, está a punto de marcharse, la mujer, no sa­biendo con certeza si tiene delante a Tomás, lo retiene estrechándolo entre sus brazos. Cuando aquél vuelve, antes de que Daniel pueda revelar al amigo todo lo sucedido, el matrimonio es concertado y el silencio salva la felicidad de la familia. Pero nace un único hijo varón, que a Daniel le recuerda dema­siado su propio carácter para que no le haga pensar en lo pasado. Tomás muere y confía el muchacho a Daniel que, para mantener en orden su casa, decide finalmente casarse también. Por desgracia se le ocurre confiar el secreto a su mujer y ésta, que no sabe callárselo, lo descubre durante una discu­sión con la viuda de Tomás.

Ofendida, ésta exige a su hijo que le vengue; así Daniel se ve obligado a luchar en un duelo a muer­te con su propio hijo. Se limita a defen­derse y este último, hechura suya, le asesta un golpe mortal. La madre, más tarde, se da cuenta del error y se mata. El antiguo motivo de la canción de Hildebrando, la lucha mortal entre padre e hijo, es recogida aquí y modernizada. El relato de «Angelucia» es la historia de una joven flamenca que, fugitiva de un convento, cree haber tenido una revelación una noche ante el altar, cuando no se trata más que de un caba­llero de carne y hueso que se acercó a ella. Nos hallamos en tiempos de las Cru­zadas: la falsa visionaria es acogida, bajo un atuendo masculino, en el ejército cris­tiano figurando en el séquito de un carde­nal. Y naturalmente, antes de la batalla campal, se encuentra con su caballero; pero, en vez de terminar en aventura caballe­resca, el final se resuelve con una ambigüe­dad de gusto netamente dannunziano: la joven cree entregarse a Jesucristo y con­funde sus bodas místicas con las terrenas.

El pobre caballero cuando se da cuenta de la confusión — ya demasiado tarde —, no sabe qué hacer y en la incertidumbre se deja matar por los sarracenos, que hallan después muerta también a la muchacha. «El espantapájaros» [«Die Vogelscheuche»] es el más breve y el menos sólido de los relatos del grupo. Es la aventura de una joven expósita que ha elegido por confi­dente de sus primeros sueños a un espan­tapájaros. Cuando un día su padre adoptivo pretende deshacerse del muñeco, ella, en un impulso inconsciente, lo hiere, en el in­tento de salvar su vida íntima, y luego muere consumida por la tisis. En conjunto los relatos son cuatro y su número explica el título del volumen: quieren ser como las cuerdas del violín, cada una con su timbre.

R. Paoli