El viajero, Anónimo

Poema anglo­sajón de ciento cuarenta y tres versos aliterativos contenido en el Codex Exoniensis. En éste, un «scóp», Widsith (es decir, «el que viajó mucho») habla de sí mismo, de su tesoro de palabras que en sus numero­sas peregrinaciones le valió premios de re­yes de la noble estirpe de los myrguingos a la que pertenece.

Este poeta tiene un con­cepto muy alto de la nobleza de su arte que le pone al mismo nivel que los sobera­nos de las pequeñas cortes, y también tiene la orgullosa conciencia de su habilidad de cantor. El espíritu íntimamente bárbaro de la obra, que considera única gloria la vic­toria en las duras luchas y exalta la nobleza de la raza; el hecho de que el autor ponga la sede de los anglos junto a las de los da­nos y suevos y hable con preciso conocimiento de los pueblos del continente; el haber situado a los godos a orillas del Vís­tula en lucha contra los hunos, hace suponer que la obra (que resulta así una de las más antiguas en lengua anglosajona) fue com­puesta en el siglo IV, en época anterior a la invasión germánica de las Islas Británicas. Naturalmente los anacronismos por los que encontramos en el mismo tiempo a unos soberanos que vivieron con unos cuantos siglos de distancia uno de otro, como Eormanric, muerto en 376, y Alboino, que vivió en la segunda mitad del siglo VI, se deben a interpolaciones posteriores.

La última re­dacción es probablemente del siglo VII, como hacen suponer su ortografía, lengua y métrica. El breve poema, de escasa impor­tancia artística, es en cambio históricamen­te muy interesante, porque nos ofrece un cuadro de conjunto de la situación de las gentes germánicas y de las relaciones entre ellas en los tiempos del Bajo Imperio.

G. Lupi