El Vaso Etrusco, Prosper Mérimée

[Le vase étrusque]. Narración de Prosper Mérimée (1803-1870), publicada en 1830. Auguste de Saint-Clair ama a la señora de Coursy con un amor ferviente y dichoso, oculto e ignorado de todos. Y piensa casarse con ella, ya que es viuda. En una alegre reunión se habla de las falsas virtudes, y entre las mujeres de apariencia honesta alguien pronuncia el nombre de la señora de Coursy, que, vi­viendo aún el marido, había tenido por amante a un pisaverde y perfecto imbécil, un tal Massigny ahora muerto. Saint-Clair recuerda que la citada señora tiene en mu­cha estima un vaso etrusco, regalado preci­samente por Massigny, y esto le parece confirmar la acusación, que de otro modo le habría parecido absurda. Sufre, siente tener que despreciar a esta mujer, pero no sabe separarse de ella. Encuentra el modo de desafiar a los que han dado tan ofensiva noticia, y sólo entonces queda un poco tranquilo.

Antes de batirse se entera de que la señora es inocente, y que ella se burló de la declaración de Massigny: ahora rom­perá el vaso que tanto ha hecho sufrir a Auguste. Corre alegre al duelo, en que queda muerto. La mujer, desconsolada, muere pocos años después. Es una historia mundana, conducida con finísimo gusto; un drama que se desenvuelve secretamente en­tre los pasatiempos elegantes de la socie­dad. Interés particular tiene la figura de Saint-Clair, reservado hasta parecer insen­sible, habiendo aprendido a ocultar, como una debilidad, haciéndola así más viva y dolorosa, su tierna sensibilidad que había suscitado las injurias de sus jóvenes ami­gos. Es el retrato de Mérimée, el secreto de su alma, y la explicación de su arte atento, comedido, cuya reprimida emoción hace vibrar las ricas páginas de este libro.

V. Lugli