[A Tisza]. Escrito en 1847, es uno de los más célebres poemas (v. Poesías de Petöfi) de Sándor Petöfi (1823-1849). El poeta está a orillas del Tisza y en el crepúsculo el tranquilo río se le aparece como la misma imagen de la paz majestuosa que envuelve a la ilimitada llanura.
El silencio solemne sólo es interrumpido por el piar de un pájaro, y el lejano rumor de un molino parece un zumbido de mosquito. «¡Oh naturaleza, oh gloriosa naturaleza! ¿Qué idioma osaría competir con el tuyo? ¡Qué grande eres! ¡Cuanto más callas, tanto mejor hablas!». Por la noche, con los compañeros, junto al fuego de rastrojos, el poeta escribe las alabanzas del Tisza, «el río más manso de la tierra». Pero a los pocos días, durante la siesta, las campanas tocan a rebato: «desencadenado como un loco, el Tisza galopa a través de la llanura, rompe los diques rugiendo y bramando: parece que quiera devorar el mundo entero». Por el carácter de la inspiración y por sus valores poéticos esta poesía puede compararse a las demás composiciones que el poeta dedicó al paisaje de su tierra natal.
Como en «Azalfóld», también aquí la evocación fantástica, superando el plano de una poesía puramente descriptiva, anima el paisaje y sobre todo el río, que vive una vida misteriosa y se convierte en símbolo de las oscuras fuerzas de la naturaleza.
G. Hankiss

