El Teatro de las Fabulas Representativas, Flaminio Scala

[Il teatro delle favole rappresentative] Colección de guiones teatrales de Flaminio Scala (siglo XVI-XVII) publicada en 1611; lleva por subtítulo «o la Re­creación Cómica, Boccaccesca y Trágica, dividida en cincuenta jornadas».

El célebre cómico, que resume y coordina las tradicio­nes de la Compañía de los Celosos, declara que le han inducido a la publicación de su teatro «los mandatos de sus patrones, las exhortaciones de sus amigos y las súplicas de personas curiosas». La obra se compone de cincuenta escenas, cuarenta de ellas de­dicadas a la comedia, una a la tragedia y las otras a obras mixtas (cómicas, pastoriles y trágicas) y pasatiempos teatrales. La come­dia del arte está bien representada en este repertorio, que va desde El pedante a la Locura de Isabel; desde Finto ciego al Ár­bol encantado y al Peregrino fingido amante. Escenas alegres, llenas de ingenio, de puñe­tazos y bofetones, de conflictos con los esbi­rros que terminan mal, y de matrimonios im­provisados: todo esto forma parte del reper­torio. Rico en recursos, Scala teje la trama de sus obras valiéndose de todos los motivos tradicionales: en cincuenta cañamazos repite tantas situaciones y movimientos que sólo la viveza y el espíritu de improvisación del autor pueden hacerlos interesantes al pú­blico.

Típico ejemplo de la esquemática agi­lidad de este tipo de representación es el final de la Mancata fede: «Buratino [cria­do] llega diciendo que está poseído por los espíritus infernales, y hace cosas endemo­niadas. Pedrolino [afirma] que aquello es una burla. Buratino dice que burla o no burla nota que lleva un espíritu dentro, y que está rabiando de hambre. Pantalone lo desengaña, y aquí acaba la comedia». La colección tiene interés histórico como docu­mentación sobre temas y motivos teatrales de su tiempo que dejaron sentir su influjo incluso en la obra de Molière. El mismo Goldoni, que después había de llevar a cabo la llamada «reforma» del teatro, encontró en las obras de Scala y de otros abundante material, y durante muchos años siguió sus huellas.

C. Cordié