Los componentes de una antigua familia del viejo Sur, los Compson, viven en su arruinada hacienda de Mississippi. A su hundimiento se contrapone la fuerza moral de los criados negros, en particular de la anciana Dilsey, cuyo hijo Luster cuida de Benjy Compson, el idiota, que cuenta 33 años.
A través de los recuerdos inconexos de Benjy y del «monólogo interior» de los hermanos Quentin y Jason, se reconstruye la tragedia del padre, alcoholizado; de la orgullosa e hipocondríaca madre; del tío Maury, débil mental; de la hermana Caddy, apasionada y rebelde; de Jasón, mezquino y deshonesto; y de Quentin, el intelectual sensible, que se quita la vida obsesionado por su amor incestuoso hacia Caddy.
Caddy se marcha, dejando a la familia una hija ilegítima, Quentin, que, al crecer, mostrará el mismo temperamento de la madre y huirá a su vez, tras haber robado a su tío Jason. Es a Dilsey a quien corresponderá, en la parte final de la novela, el papel catártico del coro.

