El Puñal del Godo, José Zorrilla

Drama en un acto y en verso, original de José Zorrilla (1817-1893), estrenado en 1843; se desarrolla en la soledad de Pederneira, monte de San Miguel, cerca de la ciudad de Viseo, en Portugal, la noche del 9 de septiembre de 719.

El escenario es el interior de la cabaña de Romano, monje eremita, durante una noche de tormenta. El ermitaño expresa, en un monólogo que abarca toda la escena primera, su inquietud por un compañero que ha abandonado la cabaña. El temporal arrecia y entra en escena Theudia, noble godo que huye de España, en poder de los árabes a causa de la traición del conde don Julián. Romano acoge a Theudia y le cuenta que el ausente, cuya historia y nombre des­conoce, es presa de terrores, temiendo de continuo ser muerto con su propia daga, de la que nunca se desprende. Entra en la cabaña el compañero de Romano; Theudia reconoce en él a don Rodrigo, y quiere arrodillarse ante su rey, pero éste le de­tiene: «Alza, ¡ necio !/del mundo soy ya des­precio».

Rodrigo narra a Theudia cómo al salir de las aguas del río Guadalete, en el que todos le creían ahogado, cruzando bosques y llanuras, a impulso de su furor llamó al infierno y éste acudió a él en la figura de un sobrio monje que, pasando a su lado, sentenció fatal: «¡Vaya, impío,/ que él a quien deshonró tu incontinencia/ vendrá de crimen y vergüenza lleno,/con tu mismo puñal á hendir tu seno!», huyendo desde entonces de esta predicción y acogiéndose a la soledad del ermitaño para que no le encuentre el conde don Julián (deshon­rado por Rodrigo en la persona de su hija Florinda). Theudia consigue despertar el alma de don Rodrigo a la voz del honor, y deciden ambos ir a la lucha al lado de don Pelayo, en Asturias.

Rodrigo, al verse libre de su pesadilla, clava el puñal en un pilar de madera que sostiene la cabaña en su centro, y queda a velar el sueño de Theudia. A la luz de un relámpago, se abre la puerta, y aparece el conde don Julián, que ha sido avisado del escondite de Ro­drigo por un hermano suyo fraile. Se reco­nocen: Rodrigo va a coger el puñal, Julián se adelanta y lo toma. El conde se arroja sobre Rodrigo, pero Theudia se presenta entre los dos, y da muerte a don Julián. Rodrigo pide al ermitaño que dé sepultura al muerto, «vase con Theudia y cae el telón».

R. Jordana