El Pulpo, Frank Norris

[The Octopus]. Novela del escritor norteamericano Frank Norris (1870- 1902), publicada en 1901. La compañía ferro­viaria P. S. W., concesionaria de inmensos territorios en California central, limítrofes a la línea construida, alienta a los «ran­cheros» colonizadores a invertir sus capita­les en aquellos terrenos, obligándose, cuando el gobierno imponga el impuesto territorial, a venderlos a los primeros ocupantes a pre­cios semejantes a los que cobra el estado.

Con el transcurso de los años, Magnus Dorrik, Annixter, Dyke y los demás, han dupli­cado con su trabajo y su dinero el valor de los terrenos, pero llegado el momento de la venta, la sociedad ferroviaria, personificada por un «trust» de capitalistas presidido por Behrman, no sólo no respeta lo pactado sino que se prepara a aumentar las tarifas de los transportes. Los «rancheros», en vías de perder todos sus bienes, organizan la resistencia por cuantos medios lícitos e ilí­citos están a su alcance, pero sucumben uno tras otro en la lucha feroz, perdiendo, unos el honor, como Magnus, integérrimo hasta entonces; otros la vida, como su hijo que perece en una emboscada; algunos la liber­tad, como el hijo de Dyke condenado a presidio porque, exasperado por los abusos de que son víctimas los «rancheros», ha he­cho saltar la caja fuerte de un tren, apode­rándose de una suma de la sociedad.

Behr­man, el vencedor en la cruel batalla, es también alcanzado por un azar justiciero: mientras admira la rapidez del nuevo ele­vador que arroja «su trigo» en la estiba de la «Swanchilda» pronta a zarpar, cae den­tro y muere ahogado. La derrota de los rancheros en su lucha contra el progreso, representado en este caso por la sociedad ferroviaria, parece como si quisiera signi­ficar que ninguna contigencia, ningún dolor individual, puede detener la marcha inven­cible de la humanidad. Con el núcleo cen­tral de la novela se enlazan episodios secun­darios, como el del pastor Vandmee al que un bruto raptó y mató a su Ángela, y ahora la cree ver de nuevo viva y auténtica en su hija. «La muerte y el dolor no son más que apariencias. La vida continúa.

Nosotros no creemos en la desaparición de las perso­nas que nos son queridas; se trata de un eclipse pasajero, y Dios sabe restituírnoslas a su tiempo..:». Esta vigorosa novela forma con El pozo (v.) y con otra no terminada, la «Trilogía del trigo», que es la obra más significativa de Frank Norris, uno de los pocos escritores que formaron la escuela na­turalista norteamericana.

G. Pioli