El Poeta Asesinado, Guillaume Apollinaire

[Le poète as­sassiné]. Obra narrativa del escritor fran­cés de origen polaco, Guillaume Apollinaire (Wilhelm Apollinaire Kostrowitzy, 1880- 1918), publicada en 1916 y, en nueva edi­ción completa, a cargo del grupo surrealista de Louis Aragon y de Philippe Soupault, en 1927.

Tiene un valor representativo para el momento cultural que va de la crisis del Simbolismo (v.) a las tendencias futuristas y surrealistas, pero fuera de las actitudes polémicas tiene escasa consistencia como narración. El que más tarde será el poeta Croniamantal (v.) ha sido engendrado por los amores de un músico ambulante y una mujer de vida airada. Ésta, después de varias peripecias, consigue casarse con un rico barón, pero muere al dar a luz a su hijo. El joven es educado por su mismo padre y muy pronto muestra los prodigios de su inteligencia. Una vez hombre, se ena­mora de una hermosa adolescente, pero ésta no da muestras de apreciar sus homenajes y desprecia al lírico suspirante. En este momento Croniamantal va en busca de su destino : ha alcanzado ya como poeta una fama excepcional, pero también ante el triunfo de la belleza vigilan las fuerzas del mal.

Después de varios viajes por Europa, Croniamantal vuelve a Francia cuando ya en todo el mundo se ha desencadenado una cruzada contra la poesía debido a la cam­paña propuesta por un científico. Y precisa­mente mientras éste, en Marsella, es reci­bido con fiestas por la multitud, el poeta llega a su vez y se atreve a desafiar al ene­migo de la lira, decidido incluso a perder la vida por su ideal. Es degollado efectiva­mente por los facinerosos, mientras la mis­ma muchacha a quien amó parece alegrarse por una muerte que deja en mayor libertad su existencia. Pero después Croniamantal es honrado como genio, porque siempre el mundo hace sufrir a sus poetas y después de la muerte los eleva a la grandeza de la tradición.

Este cuento va acompañado de otras prosas brillantes y burlonas; la última se titula significativamente «Caso del bri­gadier enmascarado, es decir el Poeta resu­citado» [«Cas du brigadier masqué, c’est-à- dire le Poète ressuscité»] y resulta más que nada una curiosa evocación de los diversos personajes del Poeta asesinado. La obra de Apollinaire, junto con Ubii rey (v.) de Jarry, testimonia el notable grado de refinamiento funambulesco que había al­canzado, en los años que precedieron y acompañaron a la guerra del 14, una fanta­sía muy movida entregada a la fascinación de los hallazgos satíricos, en abierta polé­mica con el mundo estático de las tradi­ciones.

C. Cordié