[L’immortel]. Novela de Alphonse Daudet (1840-1897), que debe su especial notoriedad al hecho de ser una violenta sátira de la Academia Francesa. El libro, publicado en 1888, es como la conclusión en forma novelada de la larga polémica sostenida durante todo el siglo XIX en nombre de la libertad del arte contra la estrechez de criterios y el espíritu reaccionario, pedantesco y mezquinamente mundano que dominaban en la Academia, cerrada para los mejores.
El héroe del relato, Leonardo Astier-Réhu, un auvernés macizo y testarudo que ha cursado toda su carrera de profesor y de erudito con el único fin de entrar en la venerable Compañía y que a este objeto hasta se ha casado con la hija del decano de los «Inmortales», llega en este momento al colmo de sus ambiciones y acecha la muerte del secretario perpetuo al cual sucederá muy pronto. Sus trabajos de historia (pedantes complicaciones sin sombra de genialidad) desde hace algún tiempo se embellecen con una cantidad excepcional de cartas autógrafas inéditas que le proporciona el encuadernador Fage, un extraño y jorobado maniático. El académico y su mujer se codean con la sociedad distinguida, entre una red de ambiciosas intrigas que comprende un número harto considerable de personajes entre los que sobresale, como modelo, Abel de Freydet, un noble rural que renuncia a su vida libre y a las gracias irregulares de su musa, atraído también por la ambición de un sillón bajo la «Cúpula» y ensoberbecido por las alabanzas interesadas de Astier, su ex profesor en el Liceo.
En cambio, Pablo Astier, el hijo del académico, no es un estudioso: es un joven arquitecto lleno de sentido práctico, brillante y mundano, desesperadamente arrivista, y cuyas ambiciones sostiene su madre por todos los medios posibles. Después de una serie de aventuras, el joven acaba por casarse con una princesa viuda y millonaria de 52 años. Este escándalo provoca el enojo de su padre y una furiosa contienda familiar; pero el anciano académico, por aquellos días se siente combatido por una tempestad mucho más terrible: el encuadernador Fage es un falsario, y las famosas cartas autógrafas, en que Astier-Réhu había fundado sus últimos trabajos de historia no son sino mistificaciones. Sus colegas de la Academia, después de haber buscado en vano la manera de sofocar el escándalo, le abandonan; Astier- Réhu se siente deshonrado; ha sacrificado toda su vida a su ambición, y no puede sobrevivir a la ruina del edificio por él tan pacientemente construido; no ve otro camino sino el suicidio.
Después de comenzar como si fuese a escribir un libelo satírico de una novela de costumbres, toda ella centrada en la figura del viejo académico, Daudet, en un momento dado, se deja desviar por la historia de las intrigas del joven Pablo y se abandona a la tentación de una especie de apresurada ironía escandalosa de la vida de la alta sociedad de su tiempo, disipándose así en una serie de cuadros no todos acertados. De todos modos, también este libro muestra, en sus detalles por lo menos, la capacidad de Daudet para esbozar rápidamente personajes y figurones, para dar vida a escenas y figuras, con su estilo movido y colorista, rico en fáciles y brillantes imágenes, en observaciones ingeniosas y maliciosas, minucioso y rápido al mismo tiempo.
M. Bonfantini

