El Corinto, Lorenzo de Médicis

[Il Corinto]. Poema breve de Lorenzo de Médicis (1449-1492), sobre el amor del pastor Corinto por la ninfa Ga- latea, invocación del enamorado a su bella. El idilio había sido para Teócrito y para Virgilio el sueño de una vida tierna y dul­ce, rodeado de los encantos de la bella na­turaleza: poesía simple de almas sencillas, compuesta por un refinadísimo artista. Tal es también para nuestro poeta: Galatea y Corinto, si tienen el nombre literario, son, en realidad, criaturas vivas, tomadas de la campiña toscana, tal como de las orillas del mar azul de Sicilia, tomó Teócrito a sus pastores. Así, pues, las reminiscencias de Virgilio y de Teócrito son espontáneas y el poema, que tiene su puesto en la historia de la poesía pastoril, prosigue la obra Ninfale Fiesolano (v.) de Boccaccio, al con­vertir en italianos los modelos clásicos, mientras que Sannazaro los estilizará lite­rariamente, creando la Arcadia (v.).

El to­no sentimental es del más puro acento juvenil; evita el relieve realista y se acerca al lirismo musical, que queda un poco vago e indefinido. En la noche lunar, la melan­cólica serenata suena muelle y acariciado­ra en su candor, hasta que el deseo crea la visión, contemplada con voluptuosa beati­tud: la bella figura, coronada primero en el ritmo de la danza, luego lánguida bajo la lluvia floreal. De parecidos bienes indivi­duales, si bien a través de la tradición clá­sica, disfruta Corinto, muchacho corrien­te; y es agradable el aire popular de al­gunos tercetos, en los que se halla ya la salud de la Nencia de Barberino (v.): las mejillas rojas y llenas de la ninfa, tienen demasiado de auténtica rusticidad para ser clásicas. De Corinto a la Nencia, el paso es breve: basta quitar las reminiscencias lite­rarias, para que el mitológico Corinto se convierta en el toscano Vallera y la ninfa Galatea se transforme en la joven aldeana de Barberino.

E. Rho