El Corazón de las tinieblas, J. Conrad

Marlowe, hombre de mar, cuenta a otros com­pañeros el encargo, que recibió de una compañía comer­cial dedicada al transporte de marfil, de ocupar el puesto de un capitán de navegación fluvial asesinado por los in­dígenas en el África central. Embarcado en un carguero francés, cuando arriba a la estación de la compañía que­da horrorizado por el modo cómo los indígenas, reduci­dos a la esclavitud, mueren de fatiga y de miseria.

Co­mienza a oír hablar de Mr. Kurtz, un agente ensalzado como un gran personaje y un infatigable trabajador, ca­paz de enviar él sólo más marfil que todas las demás es­taciones juntas, pero del que no se tiene noticia desde hace tiempo. La etapa siguiente de Marlowe es un viaje de doscientas millas por un afluente del río.

Localizado finalmente Kurtz, se revela un hombre consumido por las enfermedades, y enloquecido por años de soledad y por los ritos de inaudita crueldad llevados a cabo en su ho­nor por los indígenas, los cuales lo adoran como a un dios. Kurtz acepta partir, pero muere en el viaje de re­torno de la barcaza, después de haber pronunciado un discurso en el que la elocuencia trata en vano de camu­flar «las tinieblas de su corazón».