El Castillo, F. Kafka

El agrimensor K. llega a una aldea gobernada por un señor que habita en un castillo construido en lo alto de una co­lina, y desea quedarse en ella para ejercer su profesión. Pero es recibido con desconfianza y hostilidad por las fi­las burocráticas de señores y funcionarios que gobiernan el lugar, y por los habitantes de la aldea, que se amoldan sin protestar a leyes ofensivas tanto para la razón como para la moral.

También Frieda, una joven que se halla en contacto con uno de los señores, Klamm, y con la que K. había querido casarse, lo abandona. Por último un funcionario del castillo, al que se encuentra en un cuarto del hotel le brinda su ayuda, pero K., adormecido, no le oye. La novela, que quedó inacabada, se interrumpe en este punto. La escena final hubiera debido mostrar a K. moribundo, acogido, sólo entonces, por las gentes de la aldea.