El Bardo, Thomas Gray

[The Bard]. Oda pindárica de Thomas Gray (1716-1771), comenzada en 1754 y publicada en 1757. La oda está inspirada en una tradición corriente en Ga­les, según la cual Eduardo I, cuando con­quistó el país, ordenó dar muerte a todos los bardos que cayeron en sus manos. La tradición no tiene seguro fundamento. Pa­rece ser que Eduardo I proclamó sencillamente un edicto contra los cantores erran­tes, edicto confirmado luego por Eduar­do IV. Gray imagina que un viejo bardo, escapado de la matanza ordenada por Eduardo I y refugiado en el Snowdon, que es el monte más alto de Inglaterra, ve un día pasar, entre las gargantas de la monta­ña, a Eduardo, que, acaudillando sus tro­pas, va a romper la resistencia de los habi­tantes de Gales. Inflamado por su deseo de venganza, el bardo lanza sobre el rey la maldición, recordándole la matanza que había ordenado. A la evocación del viejo poeta, invadido por espíritu profético, apa­recen los fantasmas de los bardos asesina­dos, que se unen al superviviente y con él tejen la tela sobre la cual están pintadas las funestas vicisitudes de la estirpe de Eduardo.

Siguen otras visiones que revelan al bardo el triunfo del pueblo de Gales, que vuelve a ser señor de la isla con la casa Tudor, originaria de Gales; entonces los bardos asesinados por Eduardo renacen en los nuevos poetas: Shakespeare, Milton, etc. Conocido el destino que espera al asesino y a su descendencia, y el triunfo final de Gales y de los poetas, el bardo siente col­mado su deseo de venganza, puede morir contento y se precipita desde lo alto de una roca en el río Conway, que ruge a sus pies. Si una parte de la obra poética de Gray queda unida al clasicismo (v. el Viaje de la poesía), otra parte, a la que pertenece esta oda, demuestra búsquedas y tendencias conscientemente renovadoras. El Bardo pre­siente el Romanticismo, no solamente por el sentido de la naturaleza, sino más aún por el interés hacia un mundo y una vida, lejanos en el tiempo. Esta oda influyó mu­cho en la pasión por la Edad Media, las le­yendas antiguas y la mitología celta, que es uno de los caracteres sobresalientes del Ro­manticismo inglés.

S. Rosati

*    La oda de Gray fue imitada en el quinto acto de María Estuardo (v.) de V. Al- fieri (profecía de Lamorre) e inspiró una vigorosa composición pictórica a William Blake.