Eigwa Monogatari

[Historia de esplendores]. Obra de la literatura japonesa, en 40 volúmenes, atribuida por unos a la poetisa Akazome Emon y por otros a Fujiwara-no-Tamenari. Según otras opiniones, la primera parte sería debida a Akazome Emon y el resto a Dewa Ben. Parece ser que la primera parte fue escrita entre 1028 y 1034 y la segunda entre 1092 y 1107. El Eigwa Monogatari representa, bajo la for­ma de relato histórico, la continuación de los anales oficiales conocidos con el nombre de Rikkoku-shi; la narración empieza en 887 y prosigue hasta 1092, abrazando un perío­do de más de 200 años, correspondiente al reinado de quince emperadores, desde Uda hasta Horikawa.

Y como este período coin­cide aproximadamente con la ascensión de los Fujiwara, puede decirse que el Eigwa es, en sustancia, la historia de la supremacía de dicha familia, cuyos esplendores se es­mera sobre todo en narrar (de ahí el título), en tiempos de Fujiwara-no-Michinaga (965- 1027), durante el cual el poderío de los Fu­jiwara llegó a su apogeo. Característica de la obra son los títulos poéticos y curiosos antepuestos a cada volumen, como por ejem­plo, «Banquete en honor de la luna», «El sueño sin fin», «Detrás de una roca», «Tre­pando a la sombra», «Certamen de poesías», «La dama entristecida que llora», «La es­trella que espera la noche», etc. El Eigwa Monogatari es importante desde el punto de vista histórico literario porque representa el paso de los «nikki» (diarios) a los «zasshi» (misceláneas históricas), especie de his­torias noveladas que tratan la historia na­cional con el estilo de la literatura narrati­va («monogatori»). Muchos pasajes dan la impresión de ser diarios: puede decirse, ade­más, con seguridad, que tales diarios de las damas de la corte, como el Murasaki Shikibu Nikki (v.), el Izumi Shikibu Nikki (v.) y otros han sido puestos a contribución en la composición de la obra.

Pero el Eigwa Monogatari tiene también interés filológico por ser la primera obra totalmente escrita con el silabario llamado hiragana. El mayor interés de la obra se halla en la parte que se refiere a las aventuras y costumbres de la corte de Kyoto y de Nara (ceremonias y ritos diversos, certámenes poéticos, etc.). El estilo es atractivo gracias a las formas caprichosas y a la variedad de expresión: la fina psicología y la sensibilidad delicada y sutil con que están repartidas, dejan su­poner una mano femenina. La autora es también una consumada poetisa, como de­muestran sus versos, diseminados por toda la obra, que ejerció una profunda influen­cia sobre la producción posterior, desde el O-kagami (v.) en adelante.

S. Nogami