Églogas piscatorias, Bernardino Rota

[Egloghe pescatorie]. Obra poética publicada en 1533. Son catorce composiciones en lengua vulgar. General­mente el autor introduce personajes que hablan de sí mismos y describen lugares de Nápoles y sus alrededores, para desatarse en alabanzas o en lamentos que sólo guardan una leve relación con el mar.

En la I églo­ga, «Lida», después de una evocación de las ninfas que habitan en torno a Mergelina, inmortalizada por Licone (Sannazaro), el poeta presenta al pescador Aminta, que evo­ca la belleza de Lida, y el amor que inducía a la muchacha, ausente ahora, a pescar con él entre los escollos; en la II, «Cromi», este pescador se duele con Jola, de la infiel Nerina, e inicia después un concurso de canto con Licida (que es el propio Rota) para celebrar las gracias de su amada, mien­tras Licida elogia a Terilla; en la III «Scherzo», Tico y Gillo disputan censurándose sobre los asuntos más cómicos y pica­rescos, hasta que el viejo Clemente con sus gritos les obliga a separarse; en la IV, «Amarilli», Dorila, sobre un peñasco de Mergelina, habla a Amarilli como si se ha­llase presente y, al requebrarla, le promete una canastilla muy adornada; en la V, «Galatea», Neri se duele de su amor, y Mosso le dice que puede liberarse del amor mediante un exorcismo.

Una parte descrip­tiva referente a la región napolitana forma la VI, «Leucopetra», y la VII, «Sebeto»: Crati (es decir, Berardino Mortirano, señor de Pietrabianca) cuenta a Melanio la trans­formación de Leucopetra, amada por Vesevo y por Sebeto; queda convertida en roca y forma un pueblo, mientras el primero se transforma en un monte y el segundo en un río. En la VXII, «Tirsi», celoso invita a Filli para que le acompañe y entre tanto describe los alrededores de Capri, Sorrento, Amalfi y Procida; en la IX, «Nice», después de invocar el poeta a la ninfa Egla, celebran Meliseo y Timeta el día del natalicio de la magnífica Vittoria Colonna (en griego Nice); en la X, «Timeta», Nigeta y Dami, en un torneo de canto ofrecen oportunidad para describir los peces del golfo; en la XI, «Tri­tón», mientras duerme el dios del mar oye el son de la trompa; es Fumone, que canta muchas fábulas referentes a la vida mari­na; en la XII, «Aminta» se duele con Daphne de sus celos; en la XIV, «Eco», Licida se queja de su existencia, a causa del amor y, dirigiéndose a Eco, le hace saber su de­seo de alcanzar la paz celestial, en virtud de la voluntad de Dios.

Una especial aco­gida mereció la XIII, «Pocilla»: primera­mente se tituló «Telgone», que era el nom­bre de un pescador que hablaba de la muerta Alcea, pero recibió la nueva denomina­ción, basada en el nombre de Porzia, su esposa (que Rota cantó con nuevos versos, bajo el nombre de Berino). Rota se jactó de haber introducido por vez primera el tema piscatorio en las églogas vulgares, si­guiendo el ejemplo de las Piscatorias (v.) latinas de Jacopo Sannazaro. Aparte de esta discutible novedad, son bastante afectadas y carecen del soplo instintivo y sutilmente sensual que había hecho de Sannazaro un poeta bien compenetrado con los mismos motivos del nuevo tema, cuyo centro son los amores pastoriles.

C. Cordié