[Ephemeris belli Troiani]. Obra anónima de la antigüedad griega atribuida a un tal Dictis de Creta, que había ido con Idomeneo a combatir bajo los muros de Troya. Según la tradición, a la vuelta de la guerra, había escrito en fenicio esta historia, en la que se narraban los hechos con la fidelidad de un testigo ocular. Al morir, Dictis quiso que su obra fuera enterrada con él. En la época de Nerón unos pastores, cavando, descubrieron la tumba, encontraron el manuscrito y se lo entregaron a Eupráxides, dueño del terreno donde la tumba había sido descubierta. Éste, después de mandar traducir la obra del fenicio al griego, la ofreció en homenaje a Nerón.
Constaba de nueve libros: los cuatro primeros relataban la guerra y correspondían aproximadamente a un relato aumentado de la lliada (v.); los otros cuatro relataban los regresos de varios héroes y correspondían a la narración de la Odisea (v.). Lucio Septimio quiso a su vez traducir la obra al latín, condensando la materia de los últimos cuatro libros en uno solo. La redacción que ha llegado hasta nosotros, prescindiendo de los fragmentos griegos, es precisamente ésta latina de Septimio, que, en tono literario y no sin reminiscencias poéticas, divulgó, entre los lectores romanos, el relato de la guerra troyana y el regreso de los héroes aqueos, llenando aquellas lagunas que el relato homérico dejaba abiertas.
El objeto de la obra es evidentemente doble: por un lado, explicar antecedentes, desarrollos y epílogos de los acontecimientos a que Homero alude; y por otro lado, más ambicioso y complejo, substituir a Homero, refiriendo, en forma clara y comprensible para todos aquellos a quienes el texto homérico no era accesible, la gesta de esos héroes tan populares. Si bien el primer propósito fue logrado en el ámbito de la escuela a la que Septimio pertenecía como maestro, el segundo debió aguardar sobre todo a la época medieval; efectivamente, en esa época, en que tanto florecieron las leyendas narradas en tono fabuloso y novelesco, este relato sencillo y no desprovisto de ingenuidad alcanzó gran éxito.
F. Della Corte

