Eclesiásticos, Nikolai Semenovic Leskov

[Soborjarne] Novela ru­sa publicada en 1872. Leskov, quizás el más realista de los grandes escritores rusos, extrajo la trama de sus obras de una inmensa experiencia vivida en los rin­cones más remotos de Rusia y en contacto con todas las clases sociales, pues fue via­jante de comercio. La novela Eclesiásticos está considerada como su obra maestra. En ella se narra la historia de tres sacerdotes de una iglesia de provincia: el arcipreste Tuberosov, el párroco Benefaktov y el diá­cono Aquiles. El primero es humilde y bue­no, pero intolerante con los incrédulos y a menudo insubordinado hacia sus superiores civiles y eclesiásticos, que no desarrollan el mismo celo en el ejercicio de su ministerio.

Muchas páginas de la novela están dedica­das al diario de Tuberosov, siguiendo la vida íntima del honrado sacerdote, comple­tamente dedicado al bien, pero obstaculi­zado en su obra y obligado a hacer compo­nendas con su propia conciencia, hasta que un sermón demasiado sincero le hace per­der el cargo y le pone en peligro de morir excomulgado. El diácono Aquiles es, en cam­bio, un hercúleo cosaco que se ha hecho sacerdote por un extraño capricho de la suerte. Cruza a caballo un río desborda­do, combate en el circo con los luchadores, se embriaga y convierte a los incrédulos a la fe de Cristo a puñetazos, pero bajo la influencia de Tuberospv consigue lentamen­te domar su salvaje naturaleza y morir cris­tianamente.

El padre Benefaktov es figura de segundo plano, personaje humilde y sen­sato, que vive en su casita, llena de flores y de niños. Un enano, sensible e inteligen­te, una propietaria, tipo de cascarrabias be­néfica, un maestro de provincia de ideas avanzadas, un funcionario de San Petersburgo, intrigante y ladrón, y otros varios personajes completan este cuadro de vida provinciana que, en la obra de Leskov, cons­tituye una zona de luz y de serena huma­nidad. La novela no es sólo una obra de arte, sino también un documento histórico de la vida rusa, contemplada con conmovido humorismo.

G. Krainsky