Volumen de poesías publicado en 1864. Es una de las principales obras de Browning, y comprende, entre sus cosas mejores, El Abate Vogler (v.), Rabbi Ben Ezra (v.), Prospice (v.), además de unos monólogos en los que crea personajes para interpretar sus caracteres, siguiendo la manera ya empleada en Hombres y mujeres (v.). Con menor riqueza de color y quizá mayor potencia de comprensión, y con su conocida originalidad, el poeta canta el amor en algunas de sus poesías más importantes («La mujer de James Lee», «Juventud y arte», «Confesiones»). En estas dos últimas aparecen modos casi narrativos, pero no por ello carecen de aliento lírico.
En la creación poética de figuras del pasado, el poeta, con menor recurso a lo grotesco y a lo raro que en sus cosas de juventud, se introduce en el ánimo de sus personajes, les infunde verdadera vida, poética y humana, considerándolos de aquella manera suya especial, como de psicólogo y de curioso de toda sensación; y nos hace pensar en un gran aficionado que de vez en cuando alcanza la excelencia, con un particular fondo de sabiduría y de comprensión, expresándose con la rareza y la complejidad propias de su temperamento.
En la «Teología de Ca-libán» [«Caliban upon Setebos»], los problemas agitados son todavía más complejos y universales; el Calisbán (v.) shakespeariano piensa en su dios Setebos, se imagina que creó el mundo por gusto, dispuesto a destruirlo en cuanto le dejara de gustar, y se pregunta por qué lo atormenta, por qué el creador es peor que su criatura. Quisiera dejar de adorarle, pero una tempestad le espanta y vuelve a dirigirse a Setebos. Hay aquí un pesimismo que no es habitual en Browning, una especie de «teología blasfema» (Chesterton). En el «Señor Sludget, el médium» [«Mister Sludge, the Médium»] Browning parte de un hecho (el vulgar descubrimiento de los trucos de un médium) para hacer unas consideraciones sobre el espiritismo y las humanas verdades de un hombre honrado, que, en verdad, no siempre sabe liberarse de convenciones y fórmulas.
Las estaciones, el tiempo, el declinar del año, el amor que nace y muere, motivos de toda su poesía, son sentidos en la «Mujer de James Lee» con un espíritu de novedad que se detiene principalmente sobre el demasiado amor, sobre el «amar demasiado bien». En las poesías amorosas Browning considera el amor como la suprema posesión de sí mismo y como una revelación del mundo, que se realiza por un milagro y que prueba el carácter de quien ama.
A. Camerino
Fue un pensador, y seguramente era un hombre que pensaba siempre, y siempre en voz alta; pero no era el pensamiento lo que le encantaba, sino los procesos por los cuales se mueve el pensamiento . (Wilde)

