Don Juan en Sicilia, V. Brancati

Giovanni Percolla cuenta cuarenta años. Ha llevado una existencia dichosa, soñolienta, sostenida por tres solíci­tas hermanas: largas siestas, abundantes platos de pasta, pormenorizadas conversaciones sobre mujeres, que en Catania dan «mayor placer que las mujeres mismas». Pero llega, de improviso, el amor: la bella marquesita Ninetta de Marroneila lo «mira», y Giovanni se enciende de pasión. Se casa con Ninetta y se traslada a Milán.

Su vida cambia radicalmente: duchas frías, sueños cortos, comidas escasas y raras. Giovanni se transforma en otro, seco, irritable; alguna aventura extraconyugal le produce más fastidio que placer. Un día los esposos deciden ha­cer una breve visita a casa: Giovanni es recibido por las serviciales hermanas con una abundante comida, con col­chas acariciadoras. La rendición es total, incondicional: el sueño de la tarde que se apodera de él hace dudar de que Giovanni regrese nunca a Milán.