Dialogos de Aretino, Pietro Aretino

Obra cuya primera parte (Capricciosi ragionamenti) fue publicada — según su pie de imprenta— en París en 1536 y la segunda en Turín en 1556. Con todo, parece que fueron impresos en Venecia. Se reunieron en un solo volumen, aunque dividido en dos partes, y se publicaron con el pie de imprenta Bengodi 1584, aunque sin duda fue impreso también en Venecia.

Este libro fue el que contribuyó de una manera más directa a crear la fama de un Aretino escritor obsceno. La primera se divide en seis jomadas. En la pri­mera y en Roma, Nanna cuenta, a Antonia, debajo de una higuera, la vida de las monjas; en la segunda, la misma Nanna, y en el mismo lugar del día anterior, «quitándose el calor con el abanico de las chanzas», narra también a Antonia, la vida de las mujeres casadas; en la tercera, y después de una apetitosa merienda, Nanna cuenta a su amiga la vida de las cortesanas.

La segunda parte, también está dividida en tres jornadas: en la primera Nanna enseña a Pippa, su. su hija, a ejercer el oficio de cortesana, revelándole todos sus secretos e inconvenientes; en la segunda, muestra a su hija las traiciones que hacen los hombres a las «infelices que les creen»; en la tercera, Nanna y Pippa, sentadas en el huerto escuchan a Comare y a Balia que razonan sobte el arte de la alcahueta.

En varias ediciones, comenzando por la de Bengodi, con numeración aparte, sigue el «Agradable razonamiento del cojo, convertido en fraile, Lodovico putañero, en el que se contiene la vida y la genealogía de todas las cortesanas de Roma».

Esta obrita, ya publicada en Roma en 1539, no es según algunos críticos modernos, original de Aretino. El argumento de los Diálogos es, de cuando en cuando, escabroso y está narrado con crudeza, pero su admirable desenvoltura narrativa, la riqueza de su estilo, las diversas actitudes, los dobles sentidos cómicos o de gran humorismo hacen de esta famosa obra una cosa viva, llena de inspiración desenfrenada, ale­rta de toda hipocresía o pedantería, y constituyen una pintura perfecta y satírica del mundo corrompido y sensual de las clases sociales más consideradas del mundo romano del siglo XVI.

Como ha notado Bontempelli, en las páginas eróticas de Aretino en las que parecen más desenfrenadas,hay un sentido de moralidad producido por la repugnancia de la unión sensual y el considerar la carne en su corruptibilidad y miseria. [La primera traducción castellana, parcial, es la del Beneficiado Fernán Xuárez con el título Coloquio de las damas (sin lugar, 1548) varias veces reimpresa. Modernamente mejor y más completa es la de Joaquín López Barbadillo (Madrid, 1914-1915). Existen, además, la de Eusebio Heras (Barcelona, 1917) y la de José Bruno (Madrid, 1939) por sólo citar las mejores y más completas].

E. Allodolli

«Condottiero» de la literatura. (Tiziano)

 

Pietro Aretino: una disolución moral, sin remordimiento, por falta de conciencia, y por ello descarada y cínica. (De Sanctis) Aretino, precisamente por efecto de su excesiva adhesión a lo bajo y a lo obsceno, no era, como él se consideraba y alababa, y como lo consideraban y temían sus contem­poráneos, un satírico, ya que le faltaba del satírico la aspiración ideal y la elevación sobre lo real que se proponía desacreditar y abatir. Está eriredado en el mundo que vi­tuperaba, y que es su propio mundo inte­rior, el de la concupiscencia voraz, del cual no sabe, no puede ni quiere desprenderse: lujuria, bestialidad, glotonería, rapacidad, le pertenecen no menos que a sus Nannas y Pippas y a sus medianeros y parásitos. Él podrá renegar de ellos, sacarlos a la luz del sol como ellos son, burlarse de ellos y hacer que se burlen los demás, pero no despren­derse de ellos.(B. Croce)

 

Después de los Razonamientos, no puede haber más que Lutero o el Santo Oficio. (M. Bontempelli)