Diálogo de los milagros, Cásarius de Heisterbach

Obra del monje cisterciense que recoge un vasto material, importantísi­mo no sólo para la génesis de muchas le­yendas medievales, sino también para la historia de las costumbres. En el marco de un diálogo, que se desarrolla en 12 libros, entre él y un novicio. Cásarius examina un gran número de leyendas y de visiones que en parte han pasado a la tradición medie­val (Hugo Farsito, Hermann de Valenciennes, Gilberto de Nogent, etc.), en parte a la novelística, y en parte a los elementos más vivos de la actualidad ambiental y con­temporánea, que hallan en su obra más rico fruto que en las de sus antecesores.

El autor creía hacer una obra devota, pero, bajo el fin edificante, se transparenta una imagina­ción gótica constantemente elevada más arriba de la fría convencionalidad del «exemplum», en un mundo nocturno y ma­ravilloso que hace pensar en los extraños monstruos y en los símbolos que pueblan la catedral de su Colonia. Esta facultad ima­ginativa que se expresa, ora en formas lí­ricas, ora pavorosamente emotivas, según que narre leyendas delicadas y místicas como la de Sor Beatriz (v.) o evoque con potente fantasía visiones de pecadores para asustar a los malvados, constituye a un tiempo el encanto y el peligro de la época.

Porque si ella, por la riqueza de temas poé­ticos y humanos, constituye durante dos si­glos la mina que explotaron predicadores y escritores sagrados, por el hábito místico y el ímpetu del sentimiento que tendía a sobreponerse a los principios del dogma, despertó muy pronto sospechas. La obra, co­nocida también con el título De miraculis et visionibus suae aetatis, debía tener en la intención del autor la continuación de otros ocho libros, pero de esta continuación sólo nos han llegado cinco libros, dos de los cuales forman la Vida de San Engelberto [Vita sanetis Engelbertis], en la que se narra la biografía del ilustre arzobispo de Colonia, que fue «Gubernator» del reino bajo Federico II, tutor del pequeño Enri­que IV y una de las principales figuras de la historia de su tiempo, hasta que murió por oscuros odios de familia en 1225.

Por la clara conexión de los incisos históricos y la bella manera de fluir en ella los tiem­pos, esta biografía fue justamente famosa durante toda la Edad Media y Surio la in­cluyó en su colección de Vitae Sanctorum publicada en Colonia en 1570-1575.

C. Cafasso