Día de mayo, Ralph Waldo Emerson

Poesía publicada en Boston en 1867 en el volumen May-Day and other Pieces. Es un himno a la primavera, que en los climas del Norte no llega hasta mayo: de aquí la celebración del primer día de este mes, tanto en la antigua como en la nueva Inglaterra con danzas y guir­naldas, con la elección de la reina y el le­vantamiento del árbol de mayo («maypole»). La poesía, inspirada por un sentido panteista, exalta la comunión del hombre, no viciado por la ciencia positiva, con la naturaleza, que el poeta, fiel a las ideas ela­boradas en su ensayo precisamente sobre La Naturaleza (v. Ensayos), concibe como una fuerza dionisíaca.

Para Emerson la pri­mavera no es más que el opuesto, y, por lo tanto, el complemento del invierno, que hace que todo renazca, en el cíclico pro­greso del año, ya que la naturaleza es com­pleja y rica en elementos varios que han de ser considerados en sus recíprocas relaciones •si es que queremos entenderla. En esta poe­sía, la Primavera, hija del cielo y de la tierra, es presentada languideciendo, de una súbita pasión que todo lo hace sonreír dul­cemente, mientras unos raros rumores anuncian que el sueño marmóreo del in­vierno se ha roto, y un cambio ha tenido lugar en las cosas.

El calor, guardado por la primavera bajo la fría superficie helada, regenera ahora el mundo y toda la natura­leza se regocija. Solamente el hombre, vi­ciado por la ciencia, no se da cuenta de ello. La primavera reanima y corona con flores los días, peregrinos del año, que uno tras otro avanzan doblados bajo el hielo y la nieve.

La leyenda del arpa eolia y el des­arrollo de la poesía se alternan con los re­cuerdos de infancia, en una serie de peque­ños cuadros en que el poeta evoca las belle­zas de la primavera, volviendo una y otra vez, llegando a ser a veces algo monótono, en describir sus diversos aspectos, que en algunos fragmentos enumera con efecto de letanía, mientras el barroquismo de las imá­genes da, aquí y allá, a la poesía, un sabor que recuerda los poetas metafísicos ingleses y especialmente a John Donne. Los versos tetrámetros irregulares son reunidos en es­trofas de varia longitud, ya pareados, ya de rima alterna.

B. Cellini