Correspondencia de Sainte-Beuve

[Correspondance]. Publicada en una pri­mera colección en París en 1877-1878, com­prende las cartas de Charles Augustin de Sainte-Beuve (1804-1869) de 1822 hasta el año de su muerte. En 1880 fue publicada de nuevo bajo la dirección de J. Troubat con el complemento de una «Nouvelle correspondance»; en 1935 fue iniciada final­mente la publicación de la Correspondance générale, seleccionada, clasificada y anota­da por Jean Bonnerot: hasta la fecha han salido tres volúmenes. Las cartas de 1818 a 1835 («Dans la mélée romantique») mues­tran el papel del joven Sainte-Beuve en las polémicas de los románticos, ilustra sus tendencias de poeta, su amistad con Víctor Hugo (que pronto se rompió), con Lamennais, con Lamartine, y con De Musset.

Una documentación fundamental sobre sus ac­titudes espirituales son las cartas a dos amigos íntimos que vivían en provincias, Ulric Uttinger y Víctor Pavie; también a un antiguo compañero de colegio, el abate Eustache Barbe, le confiesa sus meditacio­nes filosóficas y religiosas. Bien pronto ami­gos y protectores, de Ampére a Récamier, de Villemain a Cousin, entran en la vida del poeta y del investigador, y le ofrecen su aprecio y su simpatía, siquiera en el débil eco de obras como Joseph Delorme (v.), Las Consolaciones (v.) y Voluptuosi­dad (v.). Bien pronto Sainte-Beuve intenta combinar su posición con su actividad de publicista, en los periódicos y en las revis­tas del tiempo, entre ellos el «Globe» (v.), el «National», la «Revue de Deux Mondes» (v.) y la «Revue de Paris» (v.). Con Quinet y Michelet traba amistad, aunque no íntima, debido a la disparidad de sus res­pectivos ideales. Mientras, lleva a cabo bús­quedas en las bibliotecas, llega a ser el hombre de confianza de George Sand, y también después de 1830 intenta trabajar en el periodismo como crítico, mientras ya sueña en una obra compleja y nueva, Port- Royal (v.). Las cartas entre 1836 y 1838 («Dans les sentiers de Port Roy al») expli­can la génesis de la obra maestra, donde confluirán las tendencias del crítico y del literato. Mientras Sainte-Beuve ahora ya siente que la crítica es su única «pasión literaria», la publicación de la edición de las obras de Fontanes señala la ruptura con el grupo romántico.

Se aflojan los vínculos con De Vigny, con Lamartine y con otros, nacen discordias con Villemain y con Sand, mientras se traban nuevas re­laciones, especialmente con Vinet. La pu­blicación de los Pensamientos de agosto pone de manifiesto tenaces intereses de ar­tista, que luego, empero, serán abandona­dos para ofrecer mayor libertad a las ma­nifestaciones del crítico. Siguen las cartas de los años 1839 y 1840 («Les amitiés vaudoises»), decisivos para Sainte-Beuve. Re­cogiendo en un volumen sus artículos, es­cribiendo el primer volumen de Port-Royal, y volviendo a imprimir Voluptuosidad y la colección completa de sus poesías, el autor confirma toda la riqueza de su tem­peramento y la posibilidad de ulteriores desarrollos literarios. Interesantes son las cartas a Mme. de Récamier y a una rusa, la condesa Edling-Stourdza (según una corres­pondencia que se acaba de descubrir en Ru­sia). Con motivo de un viaje a Italia, a Ro­ma y a Nápoles, las amistades suizas del Cantón de Vaud señalan un mundo nuevo, de Juste y Caroline Ollivier a Vinet y a Topffer.

Más tarde Sainte-Beuve encuentra un empleo en la Biblioteca Mazarina, con la ayuda de Cousin y Buloz, y con toda tran­quilidad puede hacer nuevos proyectos de estudio, y hasta llega a pensar en casarse. Pero, ya lleno de desilusiones por lo que se refiere a la paz del espíritu, como dice Bonnerot, «se encierra en el trabajo que le traerá consuelo y gloria». La Correspon­dencia es un documento muy notable en lo relativo a la biografía del escritor y al co­nocimiento de su tiempo; con el testimonio incluso de tarjetas y de epístolas ocasio­nales, la sistemación cronológica ofrece un amplio cuadro de la formación literaria de Sainte-Beuve y sobre todo una ayuda para comprender su sutil psicología de hombre, de autor y de crítico.

C. Cordié