Conversaciones Florentinas, Juljan Klaczko

[Causeries flor entines]. Obra del escritor polaco Juljan Klaczko (1825-1906), publicada en francés en 1881. Nacido en Vilna, y habien­do vivido gran parte de su vida en el ex­tranjero, dotado de una vastísima cultura histórica, política, literaria y de un ingenio claro y penetrante, Klaczko es autor de muchos escritos diplomáticos, de historia, de literatura polaca en alemán, en polaco y en francés. Célebres entre todos son las Conversaciones florentinas. Habiendo vivi­do largo tiempo también en Italia, informadísimo de todo lo concerniente a ella, imagina Klaczko a un grupo de hombres cultos y cultivados, italianos y extranjeros, que, en los primeros días de otoño, se re- unen en la villa de la condesa Albina, en los alrededores de Florencia. Los interlo­cutores son: un príncipe romano, ligado por sus convicciones personales y por sus tradiciones familiares a la causa papal; un exconservador de los museos vaticanos; el Com.

Francisco, exilado voluntario de Ro­ma por razones semejantes a las del ante­rior; un marqués, Enrique, florentino de pura cepa; un joven miembro de la Académie Française y un joven diplomático fran­cés, los cuales han ido a Italia para curarse de las heridas y desilusiones políticas; un polaco distinguido, Bolski, «náufrago desde el nacimiento», y un prelado español, «que sabía moderar el rigor de su doctrina con la distinción mundana». Entre estas perso­nas, a las que la condesa Albina concede una hospitalidad plenamente florentina, lle­na de gracia y de inteligencia, tienen lu­gar discusiones animadas. Fruto de ellas son cuatro diálogos titulados: «Dante y Miguel Ángel», «Dante y la poesía amorosa», «Dan­te y el Catolicismo», «La tragedia de Dante», todos vivos y ágiles, con fundada y amena erudición, de opiniones personales estética e históricamente justificadas y de observa­ciones originales y profundas, en las que se reflejan la vasta cultura, el exquisito juicio artístico de Klaczko, su amor por el mayor poeta italiano y por la época más esplén­dida del arte en Italia.

C. A. Garosci