Caprichos de Frescobaldi

[Capricci]. Composiciones con este título se publicaron durante la vida de Gerolamo Frescobaldi (1583-1643) en las colecciones: Toccate e Partite d’intavolatura di címbalo [Tocatas y Partitas de cifrado para clavicémbalo, Roma, 1615]; Il primo libro di Capricci [El primer libro de caprichos, Roma, 1624], reimpreso con otras composiciones en 1626 y en 1642; y en Fiori musicali di diverse compositioni [Flores musicales de diversas composiciones, Venecia 1635].

Una buena selección en notación moderna es la de Felice Boghen, Florencia, 1919. El «capricho» en su forma más típica es una pieza poli­fónica, o mejor dicho, fugada, como el «ricercare» (v. Ricercari), respecto al cual, sin embargo, tiene proporciones más amplias y estructura algo diversa, con una subdivisión en partes que le acercan algo a la forma de «variaciones»; por lo que se puede decir que el «capricho» frescobaldiano es un término medio entre el «ricercare» y la «canción». Además tiene con frecuencia, como lo indi­ca la palabra misma, cierta singularidad o rareza que se explica en el título; recorda­remos, por ejemplo, el «Capricho sobre la Girolmeta» (nombre de una famosa canción popular piamontesa); el «Primer capricho sobre do, re, mi, fa, sol, la» (las notas del hexacordo en el sistema de Guido d’Arezzo) y el «sobre la, sol, fa, mi, re do» (el hexa­cordo de sentido contrario); el «Capricho cromático con ligaduras al contrario» (en el cual, todas las notas ligadas, o sea los re­tardos, se resuelven en sentido ascendente en lugar de descendente); el «Capricho so­bre el cuclillo», o sea, sobre las notas del canto del cuclillo, tema que desde entonces sirvió de base a varias composiciones para instrumentos de teclado, las más célebres de las cuales son la de Bernardo Pasquini (1637-1710) y Louis-Claude Daquin (1694- 1772), etc.

Como casi todas las composicio­nes de Gerolamo Frescobaldi, también los Caprichos son para órgano o clavicémbalo, como se desee; sólo es de notar que el «Ca­pricho sobre la Pastoral», comprendido en el libro de Tocatas y Partitas, lleva la indi­cación del pedal de órgano, y por esto no parece propio para ser ejecutado en el clavi­cémbalo. En conjunto los Caprichos figuran entre las obras más ingeniosas y de más rica elaboración de Frescobaldi, pero no entre las más inspiradas. Una característica de ellas es, al decir del propio autor, que su sentido sólo puede hacerse claro por medio de su ejecución, y por esto él da algunas normas generales que deben servir para lo­grar plenamente el efecto requerido, como la de comenzar el trozo lentamente y ace­lerar después poco a poco hasta el final, aumentando al mismo tiempo el ardor y el entusiasmo en la expresión. Afines a los Ca­prichos, por su estructura, son también las Canciones, pero su carácter es más anima­do y popular, a veces indicado en los títu­los como en las colecciones de Canciones a la francesa y en piezas sueltas como la «Bergamasca» comprendida en las Flores mu­sicales.

F. Fano