La obra del poeta Martín Codax, conocido también con el nombre de Martín de Vigo (s. XIII), constituida por 7 cantigas d’amigo, se nos ha conservado en el cancionero de la Vaticana (núms. 884-890) y en el cancionero Colocci-Brancutti, hoy en la Biblioteca Nacional de Lisboa (núms. 1.278-1.284). Martín Codax y Alfonso el Sabio son los dos únicos poetas gallegoportugueses de quienes se nos ha conservado la música de sus composiciones. La crítica suele considerar que las siete cantigas de nuestro autor constituyen, en su conjunto, una unidad poemática trabada. Sólo doña Carolina Michaélis ha pensado que forman siete escenas aisladas de un único amor. En realidad, forman una pequeña suite, en la que cada poema viene a ser una fina estampa parcial, referida a un conjunto de tema uniforme. Iglesia Alvariño ha postulado, en su trabajo Las canciones de Martín Codax, publicado en el «Anuario de Vigo» del año 1951, una nueva puntuación de las cantigas de nuestro poeta, según la cual la enamorada hablaría a las olas del mar, a las amigas, a la hermana, en una angustiosa y mantenida interrogación. En ella radica, según dicho crítico, «su fina y misteriosa vaguedad». El mar de Vigo y el amor, entrañablemente unidos, son los motivos fundamentales del cancionero del poeta gallego: «A la igreja de Vig\ u é o mar salido, / e verrá i, mia madre, o meu amigo / e mi- raremo-las ondas». El mar no es, en Codax, un fondo sobre el cual actúa el poema, sino que se nos aparece como un elemento esencial: se opera una especie de humanización del mismo, con la que la enamorada sostiene, en su angustia, un diálogo: «Ondas do mar de Vigo, / ¿se vistes meu amigo / e, ai Deus, se verrá cedo?».

