Bouvard y Pécuchet, dos escribientes, están unidos por una firme amistad: cuando Bouvard recibe una importante herencia no duda en dividirla con Pécuchet. Ambos pueden dedicarse así a una serie de experiencias que afectan a los campos más diversos, desde la agricultura al magnetismo, desde la arqueología a la pedagogía. Prueban también la vida mundana y el amor.
Mas en cada ocasión van al encuentro de penosas desilusiones, a tal punto que deciden matarse. Salvados por un acto de contricción religiosa, se repliegan hacia otra solución más sensata: retornar a la humilde y serena vida de escribientes.

