Baladas de Arany

[Balladak]. El sig­nificado de «balada», en literatura hún­gara, no es el mismo que en literatura ita­liana y francesa, sino el escocés, es decir, expresión de emoción trágica, de «tragedia narrada en una canción», según la definición del crítico húngaro A. Greguss. Son cuentos poéticos de tema oscuro, compues­tos en versos armoniosos y expuestos de manera fragmentaria. Existían también an­tes en la literatura húngara, en forma de cantos populares de autores desconocidos, y, en el siglo XIX, compuestos por poetas conocidos; pero este género encuentra su mayor expresión en las poesías de János Arany (1817-1883). Su característica común es el tema dramático y la forma, que une diálogos cortos con la trama del cuento. Tema típico es el remordimiento del prota­gonista por una culpa cometida, y su con­siguiente locura. Las más conocidas son; «Los bardos de Gales», «La llamada al ca­dáver», «Monna Agnese», «Duelo nocturno». «Los bardos de Gales» trata del rey Eduar­do de Inglaterra, que, después de haber conquistado esa región, invita a los poetas galeses a exaltar sus hazañas. Pero sus can­tos no pueden ser más que maldiciones contra el rey, y él los condena a la hogue­ra.

Esta balada, escrita durante los años de la dominación austríaca, tiene un sentido alegórico. En la «Llamada al cadáver», se representa la forma medieval de búsqueda del culpable. Ante el cadáver de Benedicto Bárczy, muerto de una puñalada, desfilan, por orden del padre, los enemigos, los ami­gos, la madre, la hermana y la novia. Cuan­do ésta entra en la habitación, la herida empieza a sangrar. La muchacha confiesa que con su coquetería ha empujado al jo­ven al suicidio, y enloquece. «Monna Ag­nese», que ha convencido a su amante para matar al marido, seguirá hasta la muerte lavando en el río la sábana, en la cual ve siempre la mancha de sangre. En el «Duelo nocturno», el valeroso Bende, en su noche de bodas, lucha con el espíritu de su rival, que él había hecho suprimir, traicionándole, y acaba enloqueciendo. Para sus aspec­tos trágicos y su profundo análisis psicoló­gico y psicopatológico, Arany fue llamado por un crítico el Shakespeare de la balada. La forma verídica de las baladas, variado y siempre adaptado al argumento, es digna de su significado trágico y psicológico. Traduc­ción italiana por Silvino Gigante (1923).

M. Benedek