Azul…, Rubén Darío

Composiciones poéticas en prosa y en verso del escritor nicaragüense Rubén Darío [Félix Rubén García Sarmiento, 1867- 1916], publicadas en Valparaíso en 1888. Azul… es, en la literatura española, la pri­mera afirmación del «modernismo literario» entendida como reacción contra el realismo turbio y el romanticismo lánguido y soña­dor, mediante una forma exquisitamente elaborada en la que se reflejan las tenden­cias del sentimiento hacia un simbolismo bien determinado y el vigilante freno de la inteligencia que utiliza la realidad. Con esta colección, Rubén Darío se sale de la tradición literaria hasta entonces seguida, y funde en unidad orgánica, que es acento personal y pronta asimilación de influencias diversas, las últimas voces del Romanticismo francés, las concepciones de arte pro­pias de los parnasianos y un sentimiento vivo de la forma fundado en la imitación de los clásicos españoles. Las breves com­posiciones en prosa «La ninfa», «El velo de la reina Mab», «El palacio del sol», «El rubí» ofrecen fuerte tendencia erótica, con representaciones de ambiente en que domi­nan, entre refinada elegancia de cosas, fi­guras de jóvenes mundanos. Descubrimos en ella una fantasía que se ha educado en el arte de Catulle Mendés y un sentimiento que se contiene y se sostiene reflejado en los «Pensamientos de otoño» el verbo mu­sical de Armand Silvestre; tampoco faltan entre las deslumbradoras gracias de gusto oriental a lo Goncourt y las quincallerías del museo chino y japonés («La muerte de la emperatriz de la China»), sombras de realismo de Zola («El fagot») y huellas evi­dentes de Víctor Hugo («El sátiro sordo»). Con la osadía de un joven iniciado en una nueva aristocracia verbal, que desmateria­lizaba la palabra y daba a la frase la lige­reza de un recamo, Rubén se aventuraba por primera vez fuera de la órbita de la tradición española del Siglo de Oro y fuera de las indecisas formas vaporosas del ro­manticismo nostálgico a lo Bécquer, y del conceptismo humorístico a lo Campoamor. La expresión literaria salió de ello trans­formada. El período perdió su tono orato­rio de amplias volutas, y se desenvolvía en frases sencillas y breves, intensamente ri­madas. El juego de la analogía con sus fuertes transposiciones metafóricas en el uso del adjetivo se resolvió en un brillante fulgor de imágenes, dentro de una atmós­fera sentimental de intensa y viva compla­cencia estética, de frívola gracia y de liris­mo soñador.

M. Casella