Drama de Salvatore di Giacomo (1860-1934) representado en Nápoles en 1910, donde obtuvo un éxito estrepitoso: se nota en este drama un limpio retomo a la verdad y simplicidad % perdidas por efecto de las magias dannunzianas. Al éxito contribuyó la interpretación de Adelina Magnetti, llamada, «la Duse del teatro napolitano». En el centro del asunto, más líricopintoresco que trágico (Russo), destaca una figura de mujer nerviosa e inquieta, bien graduada según la irritable fisiología de las mujeres napolitanas, sacudida por corrientes de fidelidad e infidelidad: Assunta Spina (v.), pequeña Carmen planchadora, se debate entre dos hombres, atraída por ambos, lo que produce la inevitable catástrofe. Assunta es un motivo familiar de varias novelas y dramas de Di Giacomo, es una especie de pecadora sin culpa: tras haber provocado la condena de su amante, Michele Boccadifuoco, el que la marcó por despecho con un chirlo, es natural, aunque paradójico en apariencia, que se las componga para hallarle favor en las sinuosidades del tribunal, y que solicite ayuda de un manipulador en asuntos judiciales, don Federico Funelli, capaz de ayudar a su Michele.
Es natural, por otra parte, que entre este protector de ocasión y su angustiada cliente, se establezca una intimidad no prevista. La catástrofe se produce por la libertad anticipada de Michele, obtenida gracias a las intrigas del propio don Federico; Michele le busca, le afrenta a la puerta del taller de Assunta, que ha solicitado de Federico, frívolo y ya infiel, una última entrevista, y lo mata. Assunta, — con una resolución improvisada que hace pensar en el final en la Hija de lorio (v.) — se inculpa del delito a sí misma, y se entrega a los «carabinieri». Infiel y apasionada, frágil y heroica al mismo tiempo, Assunta Spina queda, según ha notado la crítica, como un drama algo enigmático y de motivos no bien escogidos: la mujer es más bien una intuición inmediata, una figura entrevista entre los numerosos callejones napolitanos, que una criatura de bien dibujada estructura interior. Admirable es, en el drama, la reproducción del ambiente de Castelcapuano (el tribunal de Nápoles), de sus ruidosas salas, de sus compadreos y conchabamientos: una reproducción en la que se asocian el estilo inventivo y la exactitud documental.
L. Giusso

