Apoteosis de Lully, François Couperin

[Concert instru­mental sous le titre d’Apothéose composé á la mémoire immortelle de L’incomparable Monsieur de Lully]. Vasta composición de François Couperin (1668-1733), escrita en 1725 para dos violines, violoncelo y piano (u otros conjuntos instrumentales diversos). De concepción mucho más amplia que la Apoteosis de Corelli (v.) consta en subs­tancia de tres grupos principales: una serie de nueve piezas, parte en forma de sonata (del setecientos), en parte descriptiva («Vol de Mercure aux Champs Elysées», «Rumeur souterraine, causée par les auteurs contemporains de Lully» seguido de las «Plaintes des mémes», en las cuales tres flautas habían de sustituir los instrumentos de arco); un «Essai en forme d’ouverture», se­guido de dos «Airs légers», para los violi­nes solos, verdadero homenaje a Lully; fi­nalmente una «Sonata en trío» con el título «La paix du Parnasse» con numerosos mo­vimientos. La trama general comprendida en los títulos es la bajada de Apolo a los Campos Elíseos para sacar a Lully — el cual estaba allí concertando «avec les Ombres liriques» — y elevarle al Parnaso, dónde recibe un «accueil entre doux et hagard, …par Corelli et les Muses italiennes» (éste es un trozo divertidísimo, de movi­miento digno y cauto, de gente importante que sabe lo que hace).

En el ensayo cen­tral en forma de Obertura «Apollon» per­suade a Lully y a Corelli de «que la reunión des gouts François et Italien doit faire la perfection de la Musique». Después que Lully y Corelli han ejecutado los dos «Airs légers» tocando alternativamente el tema y el acompañamiento, la paz del Parnaso se concluye con una singular condición lin­güística requerida por las Musas francesas, esto es, que «lorsqu’on y parleroit leur langue, on diroit dorénavant Sonade, Cantade, ainsi qu’on prononce Ballade, Sérénade, etcétera». El estilo musical es diverso del de la Apoteosis de Corelli; no siempre tan rigurosamente contrapuntístico, se acerca a veces al descriptivo de las Piezas para clavicémbalo (v.) y más a menudo a la so­lemne y pomposa sencillez armónica de la obra de Lully.

M. Mila