La escena acontece en Tebas. Eteocles y Polinices, hijos de Edipo, se han dado muerte recíprocamente, y Creonte, el nuevo rey, ha ordenado que Polinices sea dejado insepulto. Pero para Antígona, hermana de ambos muertos, las leyes divinas están por encima de las humanas, y transgrede las órdenes del rey. Creonte ordena encerrarla viva en un antro de piedra: con ella, sin embargo, se ha hecho encerrar sin saberlo su padre el hijo de Creonte, Hemón, prometido de Antígona. Cuando el viejo adivino Tiresias lo reconviene con terribles palabras, el rey, inquieto, ordena abrir el antro; pero Antígona acaba de ahorcarse y Hemón se quita la vida ante los ojos de su padre. Incapaz de soportar el dolor por la muerte de Hemón, Eurídice, su madre, se da muerte a su vez. En la tragedia de Sófocles han encontrado inspiración, entre otros Rober Garnier (1534-90) y Vittorio Alfieri. Más recientemente la problemática de Antígona, entendida como paradigmática de las relaciones entre individuo y poder, ha sido retomada por W. Hasenclever, J. Anouilh y B. Brecht.

