Anhelli, Juljusz Slowacki

Gran poema simbólico en pro­sa bíblica del poeta polaco Juljusz Slowacki (1809-1849), escrito entre 1835 y 1838, es decir, pocos años después de la fracasada insurrección nacional polaca de 1831. Un shamán, jefe de una tribu siberiana, rey y sacerdote, espíritu elegido impregnado de comprensión humana y piedad por los in­felices, escoge entre los deportados pola­cos que languidecen, sufren y mueren en el destierro del infierno siberiano, víctimas de la opresión moscovita, un jovencito apa­cible y soñador, una especie de hombre- ángel, Anhelli (v.), a quien se propone mostrar las verdaderas razones de los ma­les que martirizan al pueblo y enseñarle los caminos de la salvación para convertirle en guía espiritual y salvador de los desterrados. Le acompaña para ello en un penoso viaje, a través de las tierras dolo­ridas donde los polacos se extinguen y mueren destrozados por la enfermedad y la discordia. Los dos piadosos caminantes in­terrogan durante su marcha a los infelices que encuentran, la estepa, las selvas, los sepulcros de los muertos y las minas, se­pulcros de los vivos, para sacar lecciones y poder obtener así una experiencia real de la situación en que se encuentran. Pero todo ello es inútil.

Los desterrados, em­brutecidos por el mal y acechados por la envidia, no han sacado provecho alguno de la experiencia dolorosa y, cayendo en idén­ticas pasiones, amasadas de egoísmo, or­gullo y antagonismos que en otros tiempos habían contribuido a la ruina suya y a la de la Patria, se abandonan en la deses­peración a orgías de los sentidos y de la sangre. Matan al mismo shamán, atribuyéndole la culpa de sus desgracias, y se asesinan agitados por su misma aberración. Y también cae Anhelli, entre ellos, por culpa de ellos, y con él se pierde toda es­peranza de realización del sueño que le había impulsado. El poema, típica expre­sión del romanticismo mesiánico polaco, obra de arte y de penetración psicológica en una serie de cuadros poderosos, es esen­cialmente de inspiración dantesca, tanto en la concepción fundamental (visión del in­fierno de la vida polaca en los tiempos peo­res de la peor servidumbre nacional) como en la técnica de la exposición que recoge el motivo del viaje de un peregrino (Anhelli-Dante) a través de lugares de dolor y de expiación, bajo la guía de un sabio que le conoce bien (el shamám-Virgilio), con una sucesión de escenas y de cuadros y episodios reflejando cada uno diferentes as­pectos de la vida de los condenados (hay incluso un episodio que recuerda bastante el del conde Hugolino). En el poema se encuentran varios conceptos personales del poeta: sobre todo su idea de regeneración del espíritu a través de sucesivas encarna­ciones, cada vez más perfectas, y su repro­che dirigido a los mismos compatriotas, cul­pables en parte de sus propias desventuras y de las de su patria; pero añade, personificándolo en los héroes del poema, una sa­biduría particular y una experiencia de la vida, así como un particular amor hacia el prójimo que aparecen como elementos nue­vos en la creación de Síowacki. Trad. ita­liana de P. E. Pavolini (Lanciano, 1919).

E. Damiani