[De la littérature]. Ensayo crítico de Madame Staël (Anne- Louise Germaine Necker, baronesa de Staël- Holstein, 1766-1817) publicado en Paris en 1800. Se titula exactamente: De la literatura considerada en sus relaciones con las instituciones sociales [De la littérature considérée dans les rapports avec les institutions sociales].
En un «Discurso preliminar», y en la segunda edición en un «Prefacio polémico», la escritora afirma el interés que tiene examinar las influencias de la religión, de las costumbres y de las leyes en la literatura; sobre todo por el estudio de las diversas actividades espirituales es posible descubrir la idea de progreso en toda su evidencia; la perfectibilidad humana nos es dada por el camino lento pero continuo de las conquistas filosóficas, y por los éxitos rápidos, aunque ocasionales, de las artes. En cada una de estas actividades se evidencia claramente el poder del espíritu que suscita grandes sentimientos y guía al hombre hacia la felicidad. La Revolución francesa ha sido un gran acontecimiento histórico, y es necesario meditar acerca de sus más seguras conquistas. En adelante una poesía cortesana es vacía y no tiene ya necesidad de existir. La nueva literatura está basada en un noble concepto social: el de educar al hombre para las manifestaciones más sinceras de su espiritualidad.
Así la libertad encuentra en las actitudes literarias el modo de manifestarse en el fin primordial de la felicidad humana, entendida no ya aisladamente como un placer íntimo y egoísta, sino como participación en la vida común y en sus exigencias. En esta obra, escrita con tanta perspicacia en los albores del romanticismo, interesa de modo particular su línea de desarrollo, precisa como en un tratado filosófico, nítida en sus argumentaciones y en sus ejemplos. Después de haber examinado las ideas generales y su importancia en la literatura en cuanto que se refiere al destino del hombre, la escritora examina las principales épocas literarias : desde la cultura griega y latina, al Cristianismo y al renacimiento de la poesía, son considerados en su conjunto hasta los umbrales del mundo moderno. Después de este amplio prefacio se inicia el examen de una cultura nueva caracterizada por una literatura que se inspira en los ideales de los pueblos nórdicos y tiene un nuevo sentido de la vida. Cada época debe tener su literatura, con una búsqueda de la verdad que es libertad y sentido de dignidad en la creación espontánea.
Muchos factores confluyen en una literatura y la conforman: son las necesidades históricas, el clima, las costumbres y la política. Con elementos tan diversos es inútil pensar que un esquema único pueda servir para todas las literaturas y para todos los pueblos; de este modo es abatido el absolutismo de la teoría clasicista. La división ya hecha entre pueblos nórdicos y pueblos meridionales, es planteada de modo significativo por el advenimiento del Cristianismo. Tratando después de la cultura francesa de la Revolución en su tiempo y de los progresos futuros, bajo el aspecto del gusto, de la filosofía, de la elocuencia y de las demás actividades humanas, la escritora afirma que de una moral y de una libertad republicanas, como Francia podrá un día poseerlas, se originarán sin duda nuevas afirmaciones literarias. Es menester elevar el espíritu al sentimiento más puro: tal es el cometido de la nueva literatura.
C. Cordié

