[Chateaubriand et son groupe littéraire sous l’Empire]. Obra crítica de Charles-Augustin de Sainte-Beuve (1804-1869), publicada en 1861, fruto de un curso de veintiuna lecciones dadas en la Universidad de Lieja en 1848-1849.
El «más ilustre de los escritores modernos» merece más que un sencillo elogio: es necesario examinar con sagacidad su obra de artista y de pensador, en relación al clima de su generación, también con miras a los fines que la crítica literaria persigue con seriedad de intenciones. Para Sainte-Beuve la literatura y las costumbres se combinan en la vida del siglo, de modo que captan y fijan la palpitación de cada personalidad que se impone; por esto, desde dicho punto de vista, examina el mundo donde Chateaubriand inició su prodigiosa carrera de «escritor representativo» : el ambiente revolucionario de la Staél y de los extremistas republicanos alimentados por los principios de Rousseau. Crecido entre nuevos ideales, se va manifestando en Chateaubriand la exigencia de nuevas experiencias. Abandonando el ambiente literario donde destacan Chamfort y Ginguené, descubre en el viaje a América su propia sensibilidad; más tarde, en Londres, adquiere un conocimiento más preciso del mundo contemporáneo, entre el estudio de los problemas políticos y la necesidad de superar ideales y actitudes de la edad contemporánea.
Revolución y nobleza, «Ancien Régime» y Terror se convierten así para Chateaubriand en motivos de una nueva síntesis; sobre todo, está viva en él la voluntad de triunfar en el mundo, de luchar contra la corriente aunque también oculte el secreto deseo de alabanzas y fama. Apoyándose en el contraste entre su idealismo y su tiempo, Chateaubriand compone sus primeras obras, Atala (v.) y René (v.), alimentando sus relaciones con Fontanes y Joubert. La importancia del arte, tan ansiosamente afirmada por Chateaubriand, se aclara, lentamente, en la afinidad de problemas con otros espíritus de su época: Byron, Goethe. Con dicho complejo se despliega su evolución que termina en la actitud de noble y aristócrata durante el reinado de Luis XVIII y de Carlos X y la monarquía burguesa de Luis Felipe. Nuevas páginas, añadidas por Sainte-Beuve, tratan en especial de las Memorias de ultratumba (v.) y de la importancia que tuvo para la búsqueda del «hombre-natural» más allá de todas sus ficciones literarias y de sus actitudes políticas. La obra de Sainte- Beuve, que fue llamada «el prefacio natural de los Lunes» (v.), representa una de las más francas tentativas de crítica literaria del siglo XIX; con ella, el autor abandona los atractivos de la literatura militante y se propone fijar históricamente sus impresiones de lector contemporáneo.
C. Cordié