La Bolsa de Trapo. Una Colección de Efemérides, Nathaniel Parker Willis

[The Rag Bag, a Collection of Ephemera]. Colección de escritos, apun­tes, notas críticas, anécdotas y narraciones, comentarios a los acontecimientos diarios, variedades de modas y costumbres, del nor­teamericano Nathaniel Parker Willis (1806- 1867), publicada ya por Willis en el «Evening Mirror» y en el «Home Journal» de Nueva York (del que fue durante mucho tiempo codirector). De la publicación de este volumen, en Nueva York en 1855, se cuidó el propio autor. Willis se aprovecha­ba de su popularidad siempre asegurada, para dar continuamente a la imprenta nue­vas ediciones, diversamente combinadas de los mismos escritos, que ya habían tenido éxitos en libros y revistas. Se le puede de­finir como el primer periodista de costum­bres que haya tenido éxito en América y que lo haya merecido. Literatura que mu­chos han definido como «superficial» y por eso han condenado y olvidado injustamen­te.

Estamos frente al primer escritor ameri­cano que hizo del periodismo un arte; o, aún mejor, que ha sabido mantener viva en sí, y hasta reflejarla en cada página, una sincera, ya que no muy profunda exigencia artística del trabajo periodístico, al que entre otras cosas las necesidades materiales lo tuvieron ligado mientras vivió. Cuando sus observaciones no son agudas, son al menos vivas y graciosas; el estilo, un poco recargado y afectado, acariciador, nunca es vulgar ni grosero. Como suele ocurrir a los periodistas, Willis se vio obligado a escribir demasiado, demasiado de prisa y demasia­das cosas, no tanto como «repórter» sino como articulista justamente de «color» por haber alcanzado en este aspecto una fama que respondía a sus aptitudes, hasta la publicación de sus Notas a lápiz por el ca­mino [Pencillings by the Way], que fueron recogidas por primera vez en tres volúme­nes en 1835 y continúan siendo su obra en prosa más característica.

C. Pellizzi

Bodhicaryav Atára, Sántideva

[Introducción a la vida de la iluminación]. Obra filosófico-religiosa del poeta hindú budista Sántideva, que vivió en el siglo VII de nuestra era. Hijo de rey renunció al trono, y después de haber sido ministro del rey Páücasimha se retiró a un convento donde escribió, además de la Introducción, el siksasamucca- ya [Suma de las doctrinas], manual del bu­dismo del «gran vehículo». La primera obra es la más importante, rica en inspiración religiosa y de elevado valor literario. El poeta comienza celebrando el «bodhicittam», esto es, el pensamiento de la iluminación religiosa, y, describiendo el gozo experi­mentado al alcanzar ésta revelación, se di­rige a los «buddha» rogándoles que ilumi­nen a todas las criaturas, e invitando a los «bodhisattva», esto es, a los destinados a convertirse en «budha» a retardar su en­trada en el nirvana, para la salvación de todos los seres. Los capítulos IV y VIII tratan de los deberes que asumen los «bod­hisattva». Condena la ira, el odio, la pasión como los mayores enemigos del hombre, mientras predica en todos los tonos el amor hacia los enemigos y hacia todos los seres, que deben ser considerados como miembros de un mundo único de vivientes. La obra termina con la exposición de la doctrina de la impermanencia de todo («sünyatá» esto es, vaciedad) según la secta Mádhyamika. Traducción italiana de Giuseppe Tucci publicada bajo el título In cammino verso la luce, dal poema di Sántideva (Tu­rín, 1925).

A. M. Pizzagalli

Las Bodas de Mercurio con la Filología, Marciano Capella

[De nupttis Mercurii et Philologiae]. Tratado de Marciano Capella (si­glo V d. de C.) sobre las siete artes libera­les: gramática, dialéctica, retórica, geome­tría, aritmética, astronomía, y armonía. Las tres primeras son expresamente llamadas ar­tes, las otras cuatro disciplinas, aunque to­das son comprendidas bajo el nombre de disciplinas cíclicas. Después de una intro­ducción de fondo mitológico, alegórico y visionario como será moda en la Edad Me­dia, contenida en los dos primeros libros, aparece en el tercero por primera vez la gramática, cuyo cometido no consiste sólo en leer y escribir con corrección, sino tam­bién en comprender y valorar críticamente. El cuarto libro, la didáctica, ofrece una ex­posición netamente peripatética derivada de las Categorías (v. Organon) de Aristóteles. En perfecta concordancia con la cultura de la época, viene después el quinto libro sobre la retórica. El sexto libro sobre la geome­tría es un tratado de geografía, lo que se explica por el sentido de geometría que equivalía a medida de la tierra. El séptimo libro es de neta inspiración euclidiana, es­pecialmente en su segunda parte; efectiva­mente, en la historia de la matemática, ya por el estudio de la geometría, ya por el de la aritmética (y es instructivo que ésta esté en segundo término, puesto que es de la medida de las cosas que nace la ciencia del número y no de la abstracción numérica de las que se crean las figuras geométri­cas), nuestro escritor se nos muestra un fiel discípulo de Euclides. El octavo libro se titula «La astronomía» (o «La astrología», como dicen los códices), la cual no es más que una cosmología entendida en el sentido clásico; esto es, partiendo de la definición del mundo se pasa a la medida del tiempo (días, meses, años) y de las diversas cons­telaciones que caracterizan aquellas medi­das astronómicas.

El noveno libro ha cam­biado el título de «La Música» por el de «La armonía», porque a ésta se refiere la parte más extensa. La importancia de esta obra es debida a la fortuna que tuvo en las mu­chas traducciones e interpretaciones de que fue objeto durante la Edad Media. Encon­tramos en ella la substitución, en el cuadro de las Disciplinas (v.) de Varrón y de San Agustín, de la filosofía por la astronomía (que se transforma luego en astrología), pero como esta sustitución no había aún entra­do definitivamente entre las disciplinas de lo que será el Trivio, la dialéctica, que ha­bía de llenar la laguna dejada por la filo­sofía, no ocupa todavía el lugar que le com­pete y que habrá de tener en las Institu­ciones (v.) de Casiodoro, esto es, el último y más alto lugar del Trivio. Por lo tanto la sistematización de Marciano Capella, a parte de su exposición particularista y ca­rente de vastos horizontes, resulta algo pro­visional debido a la violenta supresión de la filosofía, a la cual la dialéctica no puede suplir suficientemente, confinada como está entre la gramática y la retórica. Como abrumado por la preocupación de que la cultura clásica no puede sobrevivir, Capella se apresura a reunir lo que el pasado tenga de más digno de salvarse. Como casi todos los escritores de su siglo, historiadores, geó­grafos, gramáticos, está aguijoneado por un ansia creciente de querer separar lo caduco de lo vivo, y con esta separación hacer in­mortal la cultura clásica. Pero esta ansie­dad, aunque buena consejera de las en­ciclopedias, no ha dado, con las Bodas de Mercurio con la Filología, los frutos que Capella tal vez esperaba. Las Sustituciones (v.) de Boecio, y después de él las de Ca­siodoro, constituirán la verdadera enciclo­pedia teórica que será vigente durante toda la Edad Media.

F. Della Corte

 

*   La obra de Capella fue comentada, resumida y traducía al alemán antiguo por Notker Labeo (950-1022), el cual vivió y trabajó en la abadía de Saint Gall. Notker se sirvió ampliamente para su traducción, del comentario de Remigio de Auxerre, que fue a su vez discípulo de Juan Scoto Eriúgena. En la traducción, la difícil construcción latina de la frase está elegantemente vertida en un preciso y claro «viejo alto alemán», hasta el punto d que, por la terminología filosófica, Notker Labeo es considerado como el primer creador de un específico lenguaje técnico alemán. La traducción con comentario se limita a los dos primeros libros, que son precisamente aquellos en que se describen las bodas de Mercurio y la Filología; pero así como to­das las siete artes liberales se presentan como «sirvientas que los dioses ofrecen como regalo nupcial a la Filología», el vir­tuosismo lingüístico de Notker halla ocasión de desplegar todas sus habilidades. Amplia­mente utilizada durante siglos, la obra ejer­ció notable influencia en la literatura ale­górica de la Edad Media alemana, y no menos influencia en la regularización de la lengua alemana escrita. Por su acentuación, por la cantidad de sus sílabas, por la diver­sidad de pronunciación de las consonantes iníciales, según éstas sigan a una palabra que termina en consonante o a una que termina en vocal, las normas observadas por Notker tuvieron durante largo tiempo valor de «canon». Para la historia de la len­gua alemana esta obra tiene importancia; y, desde sus tiempos, además del sobrenom­bre de Labeo debido a la forma y espesor de su labio inferior, Notker pasó a la his­toria con el epíteto honorífico de «teutónicus».

Bocetos de Literatura Italiana y Extranjera, Giovanni Rabizzani

[Bozzetti di letteratura italiana e straniera]. Ensayos críticos de Giovanni Rabizzani (1887-1918), publicados en 1914. Es un documento vivo de la sa­gacidad de un lector entregado más a la comprensión de los valores humanos de la literatura que a las consideraciones de un verdadero método crítico. Son en general muestras de temas variadísimos, en los que, junto a un impresionismo poético, están con mucha fineza expuestas observaciones sobre las costumbres y la importancia de algunos contemporáneos. Así, a propósito de la po­lémica carducciana, Rabizzani sostiene el valor de Carducci como poeta, y a la vez, limita la importancia de su crítica en el cuadro de la cultura europea. Con una sen­sibilidad inspirada por el equilibrio y el buen sentido, toma posiciones al enjuiciar el arte de d’Annunzio, acusándole de fragmentismo descriptivo. Las enseñanzas de Pascoli residen en su «humanitas», más que en su poesía. En páginas inmediatas, pre­senta y discute a Foggazzaro, Prati, Tarchetti y Dossi. Son muy interesantes los medallones que se refieren a Italia vista por los escritores extranjeros: Dickens, Twain, Stendhal, Gautier y también Castelar, Andersen, Moliere. Otras veces de la noticia de libros pasa a ensayos más completos, como por ejemplo con Berchet poeta, cuya «retórica» de la expresión libre, juzga con observaciones que recuerdan las recogidas más tarde por De Lollis en Ensayos sobre la forma poética italiana del siglo XIX (v.). Agudas son las notas sobre Cervantes nove­lista y sobre Rimbaud. Como se nota por la variedad de temas, la obra presenta un rico temperamento de crítico, abierto a las distintas corrientes y siempre sutilmente po­lémico; pero el gusto refinado de las lectu­ras acentúa en total un temperamento carducciano y humanista, desarrollado por la metodología croceana y por el conoci­miento de los autores extranjeros. La obra constituye un buen documento cultural de su época, junto con páginas críticas de Borgese, Serra y Ambrosini.

C. Cordié

Biografía Universal de los Músicos y Bibliografía General de la Música, François Joseph Fétis

[Biographie universelle des musiciens et bibliographie générale de la musique]. Diccionario musical de François Joseph Fétis (1784-1871), en ocho volúmenes, publicados en París desde 1837 a 1844. Un suplemento de dos volúmenes lo redactó Arthur Pougin en 1878-1880. Es el trabajo más importante del musicólogo belga, y sin duda alguna representa para aquella época una notable contribución a los estudios de esta materia. El material es excelente; se ci­tan muchísimos músicos, ya mayores, ya me­nores; y sus biografías son, en general, muy extensas. Naturalmente, también los errores están en proporción; y a la distancia de un siglo, aparecen más claramente, pero no es tanto por estos errores por lo que la obra ha perdido su interés (ya que otras obras del género, que permanecen vivas aún, como la Historia de la música, v., de Ambros, no están inmunes de ellos ni mucho menos), como por el defecto fundamental del autor: la falta de verdadero sentido crí­tico y, en cambio, una superficial facilidad de juicio, que sabe casi a dilettantismo. Esto se echa de ver también en otras obras de Fétis (v. la Música al alcance de todos); pero aquí en especial, dado el volumen del trabajo; y ya se revela en la falta de justa proporción entre los varios artículos: bas­tará decir que al violinista Baillot se le dedica casi doble espacio que a Vicenzo Bellini.

Algunos ejemplos de los criterios de Fétis: en Bach (de quien, sin embargo, afir­ma que es quizás el mayor músico alemán) halla armonías bastante incorrectas, aunque atrevidas y llenas de efecto; Bellini sentía la exigencia de la modulación, pero la ar­monía le era desconocida hasta el punto de que al pasar de un tono a otro incurría en falsas relaciones (y Fétis no se da cuenta de que precisamente los ejemplos que cita, son bellos y característicos); de Verdi da un juicio substancialmente negativo (lo extra­ño es que le reconoce dotes de pensador, los cuales, según él dice, le hicieron com­prender que el gusto por la belleza musical había pasado, y era suplantado por el de las emociones nerviosas); al tratar de Wagner pierde el tino al discutir sus teorías y le acusa de intelectualismo y debilidad de sen­timiento e imaginación. Con todo, a pesar de su dilettantismo crítico, la Biografía Uni­versal de Fétis sigue teniendo cierto valor informativo, sobre todo en la parte que se refiere a la Edad Media. Pero quizás su mayor interés resida en la abundancia de noticias acerca de músicos menores, espe­cialmente franceses, las cuales aún hoy son muy útiles.

F. Fano