Willibald Alexis

Seudónimo de Wil­helm Georg Häring, n. el 29 de junio de 1798 en Breslau, m. en Arnstadt el 16 de diciembre de 1871.

Era hijo de un funcio­nario del Estado, descendiente de una fami­lia de emigrados hugonotes llamada Hä­rene. Después de la muerte del padre, su familia se trasladó a Berlín, donde Wil­helm recibió la primera formación cul­tural en el Wed ersehen Gymnasium.

Du­rante dos años (1815-1817) participó como voluntario en las operaciones de guerra contra los franceses y después estudió dere­cho e historia en las Universidades de Berlín y Breslau. Entre sus maestros figu­raron Savigny y Raumer. Comenzó también la carrera de magistrado, pero la abandonó pronto, atraído por la literatura.

Con Förs­ter dirigió, de 1827 a 1830, la revista ber­linesa Konversationsblatt y después, solo, hasta 1835, los Freimütingen. Interrumpida la actividad periodística por no poder so­portar las nuevas restricciones de la liber­tad de imprenta, se lanzó a todo género de empresas, encarnando bien el espíritu prusiano — de una Prusia en vísperas de la unificación alemana —, dinámico, activo, emprendedor.

Actuó de amigable compo­nedor, fundó librerías y gabinetes de lectura y, en fin, una estación balnearia en el Báltico, que todavía lleva su nombre: Häringsdorf. Volvió otra vez, por último, al periodismo. Con todas estas ocupaciones, encontró siempre tiempo para escribir.

Sus primeros trabajos consistieron en estudios críticos, un idilio, La gran cacería [Die Treibjagd], y algunas novelas escritas imi­tando a Walter Scott, que durante poco tiempo circularon a nombre del escritor inglés. Después, una gran cantidad de na­rraciones cortas de evidente inspiración tieckiana, y de nuevo novelas, ahora ins­piradas por los escritores de la «Joven alemania».

Una muestra más completa y original de su talento la dio en las ocho novelas compuestas entre 1832 y 1856, deno­minadas con el título genérico de Novelas brandeburguesas (v.). Juntamente con el jurista Hitzig, publicó también una recopi­lación, en treinta volúmenes, de historias y procesos criminales con el título El nue­vo Pitaval [Der neue Pitaval]. En 1852 se trasladó de Berlín a Anstadt, y en esta ciudad, en 1860, una apoplejía le privó de la memoria, obligándole a la inactivi­dad hasta su muerte.

M. Spagnol