Tu Fu

(apelativo honorífico, Tzu Mei; sobrenombres: Shao Ling; Kung – Pu, Lao Tu «Tu el Viejo», a distinción del otro poeta más moderno, Tu Mu, 803-852). Nació en Tu-ling (Shensi) en 712 y murió en 770 en Lei- Yang (Hu-Nan). Es el más ilustre de los poetas chinos; así, por lo menos, lo creen sus compatriotas, quienes le prefieren al mismo Li Po (v.), contemporáneo y amigo suyo, por cuanto no «extranjero» como éste, menos ardiente y pasional, y, en definitiva, más «chino», sobrio y sensible a las mise­rias de la patria. En opinión de los europeos y de algunos chinos de tendencias occiden­tales, Li Po, en cambio, resulta inigualable, y Tu Fu puede discutirle la primacía, pero sin superarle.

Cuando joven, nuestro poeta no consiguió pasar los exámenes oficiales, a pesar de lo cual logró obtener un puesto en la corte. Finalmente, viose envuelto en la terrible insurrección, promovida en 755 por An Lu-shan (murió en 757), que costó a China treinta millones de víctimas. Tu Fu, entonces, hubo de retirarse. Vuelto del des­tierro, intentó nuevamente la fortuna, y llegó a censor; no obstante, era demasiado honrado, y el emperador se deshizo de él y envióle a gobernar el Shensi. Compren­dida la intención del «Hijo del Cielo», el poeta dimitió, y fue a vivir en las montañas de Ssû-ch’üan. Más tarde consiguió otro puesto, en el Ministerio de Trabajo (de ahí su sobrenombre Kung-Pu), que desempeñó durante seis años. Luego volvió a la sole­dad.

Al visitar cierto día las ruinas de Hu Kuang, quedó cercado por una inundación; permaneció diez años en un templo derrui­do, y alimentóse de achicoria. Una vez liber­tado comió más de los conveniente y falle­ció víctima de una indigestión. Escribió treinta y seis volúmenes de versos, reuni­dos en los veinte tomos del Tu Shih Ching Ch’üan (v.), en general acerca de temas históricos; por ello se le denomina también «el poeta historiador». Sus poemas critican las numerosas injusticias del mundo y los horrores de la guerra, a distinción de las obras de Li Po, quien mostraba en tal as­pecto un cínico desinterés. Aunque domi­nada la rebelión, la edad de oro de la dinas­tía (desde Li Shemin hasta Hsüan Tsung) no iba ya a volver; antes del ocaso final se produjo un breve período de calma, que fue, en realidad, el canto del cisne.

Tu Fu llora la triste transformación de los tiem­pos. Como él, escriben también sus contem­poráneos, excepto el alegre e irreflexivo Li Po; ello supone un cambio enorme res­pecto de la poesía del período anterior a la rebelión, en el cual únicamente se cantan victorias guerreras, expediciones triunfales a las fronteras, el amor, la música y el vino.

B. Fedele