Nació en Catharineberg (Suecia) el 20 de marzo de 1735 y m. en Medevi el 8 de julio de 1784. Estudió en Skara y luego en Upsala, donde fue discípulo del famoso Linneo.
Esta misma Universidad nombróle en 1758 profesor extraordinario de «filosofía natural» (física); con esta actividad oficial se halla precisamente relacionada su Descripción física de la Tierra, escrita entre 1758 y 1766, y que, publicada en Upsala, disfrutó de una gran celebridad.
Anteriormente había estudiado con provecho la zoología, proyectado una clasificación de los insectos fundada en el examen de sus larvas y demostrado que el «cocus aguticus» era el huevo de la sanguijuela, prueba a cuya evidencia hubo de rendirse el mismo Linneo, quien antes sostenía un parecer contrario.
En 1761 obtuvo la cátedra, más apreciada, de matemáticas y filosofía natural. Mientras tanto, una memoria sobre las orugas perjudiciales para las plantas merecióle un premio de la Academia de Estocolmo, en la cual ingresó como socio en 1764.
En 1767, dejada por Wallerius la enseñanza de la química, Bergman pidió su cátedra; ello produjo cierto estupor, dado que el solicitante no había escrito nunca de una manera concreta sobre dicha materia, e incluso el mismo Wallerius se opuso a la petición.
Entonces, aquel, después de prolongados experimentos, publicó una memoria acerca del alumbre que era una auténtica obra maestra. Sin embargo, ni aun así hubiera logrado la cátedra de no haber intervenido el príncipe Gustavo, heredero de la Corona sueca.
En adelante Bergman convirtióse en un gran químico y mineralogista; con su discípulo Scheele introdujo métodos completamente nuevos en el análisis y echó los cimientos de la química geológica y de la mineralogía química. Sus memorias, presentadas a las diversas academias de las que era miembro, fueron reunidas en los seis tomos de Opúsculos de física y química (v.).
G. Preti

