Nacido en Florencia en 1223, m. en fecha no precisada (1295 ó 1300). Procedente de familia humilde, se dice que fue obtuso de mente hasta cumplir los treinta años, momento en que su inteligencia despertó de modo imprevisto.
En Bolonia, adonde se había trasladado, y en cuya ciudad existía ya la enseñanza de la medicina, aunque con mucha menor importancia que la Facultad de Leyes, estudió aquélla, llegando a ser tan docto que abrió escuela pública en 1260.
Debido a su mérito, la Facultad de los artistas, en la que también estaba comprendida la medicina, ascendió al mismo rango que la de los juristas, gracias al método de comentarios que él introdujo en la enseñanza.
A su actividad didáctica unió la de la práctica, en la que ganó grandes sumas, teniendo como clientes a ilustres personajes como Honorio IV. Comentador a la usanza de la época, fue también clínico, y a él se debe la primera forma literaria de los «consilia» (consultas por escrito), amén de maneras análogas de enseñanza.
Su fama fue grandísima en vida: Benvenuto de Imola, Riccobaldo Ferrarese y hasta el Dante (Paradiso, XII, 83, y Convivio, I, X, 10) lo nombran. De él han quedado: los Consilia últimamente publicados (Turín, 1937), comentarios sobre Hipócrates y Galeno, y el Sobre la conservación de la salud (v.) escrito para su amigo Corso Donati, llamado «el Barón».
A. Pazzini

