Samuel Pufendorf

Nació en Fioche, cer­ca de Chemnitz (Sajonia) el 8 de enero de 1632 y murió en Berlín el 25 de octubre de 1694. Apasionado cartesiano, en todas sus obras — a partir de Elementos de jurisprudencia universal (v.), publicado en La Haya en 1660 — aplicó con lógica consecuencia el método geométrico a las ciencias morales. Designado en 1661 para desempeñar la cá­tedra de Derecho natural y de gentes insti­tuida precisamente para él en Heidelberg, pronto le hicieron muy famoso sus lecciones, a las que acudía numeroso público. Su De statu Imperii germánica (París, con la falsa fecha de Ginebra, 1667) suscitó un tal estado de opinión, incluso en cancillerías de varios estados de aquel Imperio, que indujeron al autor a aceptar la invitación de Carlos XI de Suecia para que fuera a enseñar Derecho natural y de gentes en la Universidad de Lund.

Allí publicaba en 1672 su obra capi­tal: Del Derecho natural y de gentes (v.) que, reimpresa muchas veces, traducida al alemán, inglés, francés e italiano, y resumi­da por el mismo autor en De officio hominis et civis iuxta legem naturalem (Lund. 1673), también éste varias veces reimpreso y tra­ducido a muchas lenguas, tuvo una amplia repercusión, no sin que diera lugar a áspe­ros ataques principalmente de naturaleza religiosa, sobre todo por parte de Cristiano Beckmann y de Josa Schwartz, a los cuales respondió Pufendorf con una docena de opúsculos, entre otros el titulado Eris Scandica (Franc­fort, 1686). Mientras tanto, era llamado, como consejero de Estado y como historiador real, a Estocolmo, donde entre otros trabajos compuso una Historische und poli- tische Beschreibung der geistlichen Monar- chie des Papstes (Hamburgo, 1679), una Georgii Castriotae Scanderberg historia (Stade, 1684), así como los Comentarla de rebus suevicis ab expeditione Gustavi Adolphi usque ad abdicationem (Utrecht, 1686).

Lla­mado a Berlín, en 1686, por Federico Gui­llermo de Hohenzollem, fue allí consejero áulico y asesor privado del rey, al mismo tiempo que se le concedía, en 1694, el título de barón por la Corte de Estocolmo. La muerte le impidió publicar personalmente otra docena de obras, editadas postumamen­te de 1695 a 1784. Escritor prolífíco, pero árido, de mente disciplinada y metódica, Pufendorf debió gran parte de su éxito a haber desarrollado de un modo más sistemático y sin demasiados velos los principios formu­lados ya por los jurisnaturalistas que le habían precedido, y de un modo especial por el más genial, Grocio (v.), haciendo de ese modo más claras las tendencias de la escuela. Fue crítico discreto del Derecho del estado entonces vigente, fijó sus límites y por otra parte, reclamó la institución de mía unión evangélica en la que, por la primacía del Estado sobre la Iglesia, debía ser otorgada al individuo una mayor liber­tad de conciencia.

F. Nicolini