Robert Herrick,

Poeta inglés; nació en Londres en 1591 y murió en Drean Prior en 1674. Fue hijo de un orfebre de Cheapside, y, luego de haber trabajado por espacio de diez años como aprendiz en el estableci­miento de su tío, joyero del rey, ingresó, a los veintidós, en el St. John’s College de Cambridge, y después realizó en Trinity Hall los estudios de Derecho. Obtenido el bachillerato en 1617 y el título de «Master of Arts» en 1620, marchó a Londres, donde entró en el círculo literario de Ben Jonson, conoció a los músicos William y Henry Lowes, vivió una existencia alegre y des­preocupada junto a los compañeros de ta­berna y escribió poesías ligeras con acom­pañamiento musical que fueron cantadas, incluso ante el rey y la reina, en Whitehall.

Ingresado en 1627 en el sacerdocio angli­cano, estuvo, como capellán, en el sitio de La Rochela. Nombrado al cabo de dos años vicario del primer diácono de Devonshire, en Dean Prior, permaneció aquí durante años, en calidad de oboe de la banda militar de la guardia de Hannover, visitó Inglate­rra, país donde se estableció definitivamente algunos años después y obtuvo un cargo de organista en Bath. Aquí uniosele en 1772 su hermana Carolina, fiel colaboradora de H. en sus célebres observaciones y descu­brimientos astronómicos. Como deseara dis­poner de telescopios cada vez más potentes para la investigación del cielo, durante sus horas libres aprendió el arte de la fundi­ción y la elaboración de espejos parabólicos de metal, y consiguió montar varios reflec­tores del tipo newtoniano, el mayor de los cuales medía 1,20 m. de abertura y 13 de distancia focal. La descripción de este fa­moso instrumento se halla en las Transac­tions de la Royal Society (v. Escritos astronómicos), donde figuran asimismo los trabajos de H., que, en realidad, iniciaron una nueva era en la astronomía sideral.

En 1782 el sabio fue enviado a Windsor por Jorge III, de quien llegó a ser el astró­nomo privado. En Slough, cerca de esta localidad, pudo así dedicarse por completo a las investigaciones y observaciones astro­nómicas con los anteojos que él mismo cons­truyera. Allí escribió su memorable obra Sobre el movimiento del sistema solar en el espacio; luego, ya cumplidos los ochenta años, demostró que nuestro sol es una es­trella situada en el interior de la Vía Láctea, de la cual definía la forma y los límites. Fue sepultado cerca de su célebre y gran­dioso telescopio.

G. Abetti